AÑO II

- 2006 -   


 ECUMENISMO & SINCRETISMO. 

S.+ Mauricio Octavio López Donís.

Introducción de Fr.+ Lic. Roberto A. Molinari

INTRODUCCIÓN

En 1979 el mundo Católico observaba con  ojos llenos de esperanza el corolario de lo que  había iniciado 10 años atrás en Medellín (1968) – Colombia – con la exhortación “Evangelii Nuntiandi” de Pablo VI inspirado en la constitución conciliar “Gaudium et Spes”.

En Puebla de los Ángeles – México – Juan Pablo II cerraba con broche de oro lo que para la iglesia significaba un giro histórico marcando un antes y un después de la “Pastoral Latinoamericana”.

Así daba inicio la “III Conferencia General del Episcopado de América Latina” o  “Concilio de Puebla” bajo la invocación de Maria de Guadalupe Virgen y Patrona de América Latina con una pregunta que sello a fuego la evangelización - ¿Vivimos en realidad el Evangelio de Cristo en nuestro continente?

Fue en ese momento donde el discurso religioso dio un giro de timón que sorprendió en buen grado a hombres y mujeres de la continental América hispano parlante y culturalmente rica en su contexto histórico, cambiando un aspecto que fue bien recibido por todas las comunidades donde de ahora en adelante se hablaría “en su misma lengua” abriendo los brazos a un ecumenismo sin fronteras y dando la bienvenida así  a “todos los hombres de buena voluntad”  dentro del seno de la Iglesia Católica Apostólica y Romana.

Fr.+ Lic. Roberto A. Molinari Kroker


A lo largo de estos días de preparación de nuestros Escuderos Mayores que tiene como objetivo ser Sargentos de nuestra amadísima Orden, ha surgido la duda constante sobre la palabra ECUMENISMO.

Igualmente, hemos notado que algunas personas tienen conceptos distintos de lo que es el ECUMENISMO, al grado que han llegado a confundir el término y sus dimensiones.  Tampoco ha faltado gente que nos acuse de no ser ecuménicos, sino que realmente estamos practicando un SINCRETISMO.

Tal confusión me ha llevado a iniciar esta discusión en la que espero participen tanto mis hermanos como quienes no son parte integrante de este Priorato.

Pero ¿qué es “ecumenismo” y qué es “sincretismo”?  Es más fácil comenzar por el segundo para poder analizar el primero. 

SINCRETISMO

El Diccionario de Filosofía de Incola Abbagnano nos define sincretismo como “la conciliación de doctrinas filosóficas totalmente disidentes entre sí... el término ha sido usado también como superposición y fusión de creencias de distinta procedencia...”  Es decir, trátase de la inclusión de creencias o filosofías que, tienen orígenes distintos 

Un ejemplo clásico son las “posadas” que celebramos en México.  Son un ejemplo muy bueno del sincretismo religioso que se diera en el siglo XVI.  Digo que es sincretismo pues la tradición de las posadas tiene su origen en la religión o mitología prehispánica, pero fue adaptada al catolicismo para lograr una mejor evangelización, procurando erradicar las creencias anteriores.  Sin embargo el objetivo no se logró, pues incluso en la actualidad, lejos de ser un motivo evangelizador, se ha convertido en una fiesta más, en la que la última invitada es la Sagrada Familia.

El “sincretismo” se diferencia del “eclecticismo” en tanto que éste es la yuxtaposición BIEN LOGRADA de teorías o filosofías diferentes, pero con resultados coherentes.  El rezo del rosario es un claro ejemplo 

Teniendo claro lo que es el “sincretismo” entonces pasemos a analizar al “ecumenismo”.  Lo “ecuménico” significa “universal”, es decir, es la  aplicación en la praxis, de lo “católico”.

ECUMENISMO.

Pero ¿cómo entender el “ecumenismo”?

El número 108 del Documento de Puebla nos señala lo siguiente:  

“108. La actividad ecuménica, expresada en el diálogo y en los esfuerzos conjuntos por la promoción humana, se inscribe en el camino hacia la unidad anhelada.”

Ya empezamos a tener el primer acercamiento a lo ecuménico, pues vemos que la actividad ecuménica se expresa en el diálogo y en los esfuerzos conjuntos por la promoción humana.  Sin embargo, hay que ver entre quiénes es dicho diálogo o a qué tipo de diálogo se refiere. 

La respuesta la encontramos en el número 1096 del mismo documento:

“1096. Incrementar el diálogo ecuménico entre las religiones y con los no-creyentes con miras a la comunión, buscando áreas de participación para el anuncio universal de la salvación.”

Como ya podemos apreciar, el diálogo a que se refiere es ENTRE LAS RELIGIONES Y CON LOS NO-CREYENTES, con miras a una comunión, es decir, a una convivencia humana en paz y adecuada.

La base de ello se ubica en Marcos 16,15, donde encontramos  «Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda creatura».

Ya estamos teniendo una aproximación hacia el concepto de “Ecumenismo”, que es en sí mismo el diálogo interreligioso.  Ahora bien, analicemos sus características.

 

Características del Ecumenismo

El numeral 1114 del mismo Documento de Puebla, prescribe lo siguiente 

“1114. Evangelización y diálogo. En toda evangelización resuena la palabra de Cristo, que es a su vez Palabra del Padre. Esta palabra busca la respuesta de fe (287). Pero también la misma palabra, proclamada por la Iglesia, quiere entrar en fecundo intercambio con las manifestaciones religiosas y culturales que caracterizan nuestro mundo pluralista de hoy (288). Esto es el diálogo, que tiene siempre un carácter testimonial, en el máximo respeto de la persona y de la identidad del interlocutor. El diálogo tiene sus exigencias de lealtad e integridad por ambas partes. No se opone a la universalidad de la proclamación del Evangelio, sino que la completa por otra vía y salva siempre la obligación que incumbe a la Iglesia de compartir el Evangelio con todos (289). Es oportuno recordar aquí que precisamente en el ámbito de la misión nació, en el siglo pasado, por la gracia del Espíritu Santo, la preocupación ecuménica (290); no se puede predicar un Cristo dividido (291).”

Para mayor claridad, vayamos analizando esta sección.  Las características del “Ecumenismo” son las siguientes:

1.- Tiene como fundamento la palabra de Cristo, que es a su vez Palabra del Padre.  

2.- El ecumenismo quiere entrar en fecundo intercambio con las manifestaciones religiosas y culturales que caracterizan nuestro mundo pluralista de hoy.  Es decir, está consciente del mundo plural y de la diversidad, pero hay que entrar en contacto e iniciar el diálogo.

3.- Tiene siempre un carácter testimonial, en el máximo respeto de la persona y de la identidad del interlocutor.  Ya no estamos en la época de la imposición, sino de la proposición, A TRAVÉS DEL TESTIMONIO DE FE.  El ecumenismo implica el máximo respeto a la creencia y a la identidad del interlocutor 

4.- El diálogo tiene sus exigencias de lealtad e integridad por ambas partes.  Debemos ser leales, como Cristo lo fue, incluso cuando tras la bofetada, lejos de intentar contestar con violencia, le dice “Si he hablado mal, declara lo que está mal; pero si he hablado bien ¿por qué me pegas?” 

5.- No se opone a la universalidad de la proclamación del Evangelio, sino que la completa por otra vía y salva siempre la obligación que incumbe a la Iglesia de compartir el Evangelio con todos.  La Buena Nueva debe anunciarse a todos, mas NUNCA deberá imponerse.  Consideramos en Latinoamérica que es mejor proponer que imponer.

6.- No se puede predicar un Cristo dividido.  Debemos predicar a un Cristo unido y un Cristo que une.

 

Razón de ser del Ecumenismo.

La razón de esta apertura al diálogo ecuménico, es decir, al diálogo interreligioso la encontramos en el 1117 del mismo Documento de Puebla

“1117. La voluntad salvífica universal de Dios alcanza a todos los hombres (293); la Iglesia está persuadida de que habiendo Cristo muerto por todos y siendo una sola la vocación última del hombre, es decir, divina, el Espíritu Santo ofrece a todos las posibilidades de ser asociados de modo solamente conocido por Dios al misterio pascual (294). Siendo la fe personal un acto libre, es menester que la Iglesia, dialogante, se aproxime a los no creyentes con el mayor respeto de su libertad personal, procurando comprender sus motivaciones y razones. La no creencia, por lo demás, constituye una interpelación y un reto a la fidelidad y autenticidad de los creyentes y de la Iglesia (295)

Es decir, tenemos que reconocer que Cristo muere por y salva a TODOS, independientemente de la religión, la creencia, el origen, el pueblo, la raza, el sexo, etc.

No nos podemos llamar Iglesia Universal (Católica) si no se acerca a los no creyentes, si no se acerca a las otras religiones, pero con el mayor de los respetos, procurando comprender lo que motiva la no-creencia y la otra religión.  Ello, efectivamente, es un reto para la creencia propia.

En este sentido, el Ecumenismo nos lleva, NECESARIAMENTE a conocer más a fondo nuestra religión, nuestros ritos, y a conocer las religiones y creencias de los demás, de tal suerte que al término del proceso podamos estar más convencidos de nuestra religión.

Es más, en los números 1122, 1123 y demás relativos y concordantes del multicitado Documento de Puebla 1979, vemos que debe promoverse el estudio de los “movimientos religiosos libres”, así como el diálogo religioso con los judíos.  Claro está, en otros numerales, también habla de la necesidad del diálogo con quienes profesan el Islam.

Finalmente, me gustaría compulsar los numerales 1126 y 1127 del Documento de Puebla, los cuales no creo que merezcan mayor explicación.

“1126. Tomar conciencia de la realidad y extensión del fenómeno de la no creencia, con miras a la purificación de la fe de los creyentes; a la coherencia entre fe y vida y a la colaboración «en verdadera paz, para la edificación del mundo» (GS 92).

1127. Finalmente, considerar la dimensión ecuménica, así como la apertura al diálogo con el mundo no cristiano y de la no-creencia, más que como tareas sectoriales, como una perspectiva global del quehacer evangelizador.”

CONCLUSIÓN.

Como un comentario final, y a manera de conclusión, vemos que realmente nuestra organización es ecuménica, en el sentido de que estamos abiertos al diálogo interreligioso y al hecho de que en nuestras filas existan personas no cristianas, o que profesen otra creencia cristiana, o que tengan otra creencia.  Sin embargo, no hacemos una mezcla de creencias, sino que mantenemos nuestra orientación católica y procuramos comprender lo que motiva a la no creencia o al no-catolicismo.  Además, nuestra actividad y nuestra mística la orientamos con miras a una comunión, es decir, a una convivencia humana en paz y adecuada.

“Omne datum optimum”

S.+ Mauricio Octavio López Donis.

“Non nobis Domine, non nobis, sed Nomine Tuo da Gloriam

propter Misericordiam Tuam et Veritatem Tuam“

 
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