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ECUMENISMO
& SINCRETISMO.
S.+ Mauricio Octavio López Donís.
Introducción de Fr.+ Lic. Roberto A.
Molinari
INTRODUCCIÓN
En 1979 el
mundo Católico observaba con ojos llenos de
esperanza el corolario de lo que había
iniciado 10 años atrás en Medellín (1968) –
Colombia – con la exhortación “Evangelii
Nuntiandi” de Pablo VI inspirado en la
constitución conciliar “Gaudium
et Spes”.
En
Puebla de los Ángeles – México – Juan Pablo
II cerraba con broche de oro lo que para la
iglesia significaba un giro histórico
marcando un antes y un después de la
“Pastoral Latinoamericana”.
Así daba inicio la “III Conferencia General
del Episcopado de América Latina” o
“Concilio de Puebla” bajo la invocación de
Maria de Guadalupe Virgen y Patrona de
América Latina con una pregunta que sello a
fuego la evangelización -
¿Vivimos en realidad el Evangelio de Cristo
en nuestro continente?
Fue en ese momento donde el discurso
religioso dio un giro de timón que
sorprendió en buen grado a hombres y mujeres
de la continental América hispano parlante y
culturalmente rica en su contexto histórico,
cambiando un aspecto que fue bien recibido
por todas las comunidades donde de ahora en
adelante se hablaría “en su misma lengua”
abriendo los brazos a un ecumenismo sin
fronteras y dando la bienvenida así a
“todos los hombres de buena voluntad”
dentro del seno de la Iglesia Católica
Apostólica y Romana.
Fr.+ Lic. Roberto A. Molinari Kroker
A
lo largo de estos días de preparación de
nuestros Escuderos Mayores que tiene como
objetivo ser Sargentos de nuestra amadísima
Orden, ha surgido la duda constante sobre la
palabra ECUMENISMO.
Igualmente, hemos notado que algunas
personas tienen conceptos distintos de lo
que es el ECUMENISMO, al grado que han
llegado a confundir el término y sus
dimensiones. Tampoco ha faltado gente que
nos acuse de no ser ecuménicos, sino que
realmente estamos practicando un
SINCRETISMO.
Tal confusión me ha llevado a iniciar esta
discusión en la que espero participen tanto
mis hermanos como quienes no son parte
integrante de este Priorato.
Pero ¿qué es “ecumenismo” y qué es
“sincretismo”? Es más fácil comenzar por el
segundo para poder analizar el primero.
SINCRETISMO
El
Diccionario de Filosofía de Incola Abbagnano
nos define sincretismo como “la conciliación
de doctrinas filosóficas totalmente
disidentes entre sí... el término ha sido
usado también como superposición y fusión de
creencias de distinta procedencia...” Es
decir, trátase de la inclusión de creencias
o filosofías que, tienen orígenes distintos
Un
ejemplo clásico son las “posadas” que
celebramos en México. Son un ejemplo muy
bueno del sincretismo religioso que se diera
en el siglo XVI. Digo que es sincretismo
pues la tradición de las posadas tiene su
origen en la religión o mitología
prehispánica, pero fue adaptada al
catolicismo para lograr una mejor
evangelización, procurando erradicar las
creencias anteriores. Sin embargo el
objetivo no se logró, pues incluso en la
actualidad, lejos de ser un motivo
evangelizador, se ha convertido en una
fiesta más, en la que la última invitada es
la Sagrada Familia.
El
“sincretismo” se diferencia del
“eclecticismo” en tanto que éste es la
yuxtaposición BIEN LOGRADA de teorías o
filosofías diferentes, pero con resultados
coherentes. El rezo del rosario es un claro
ejemplo
Teniendo claro lo que es el “sincretismo”
entonces pasemos a analizar al
“ecumenismo”. Lo “ecuménico” significa
“universal”, es decir, es la aplicación en
la praxis, de lo “católico”.
ECUMENISMO.
Pero ¿cómo entender el “ecumenismo”?
El
número 108 del Documento de Puebla nos
señala lo siguiente:
“108.
La actividad ecuménica, expresada en el
diálogo y en los esfuerzos conjuntos por la
promoción humana, se inscribe en el camino
hacia la unidad anhelada.”
Ya
empezamos a tener el primer acercamiento a
lo ecuménico, pues vemos que la actividad
ecuménica se expresa en el diálogo y en los
esfuerzos conjuntos por la promoción
humana. Sin embargo, hay que ver entre
quiénes es dicho diálogo o a qué tipo de
diálogo se refiere.
La
respuesta la encontramos en el número 1096
del mismo documento:
“1096.
Incrementar el diálogo ecuménico entre las
religiones y con los no-creyentes con miras
a la comunión, buscando áreas de
participación para el anuncio universal de
la salvación.”
Como ya podemos apreciar, el diálogo a que
se refiere es ENTRE LAS RELIGIONES Y CON LOS
NO-CREYENTES, con miras a una comunión, es
decir, a una convivencia humana en paz y
adecuada.
La
base de ello se ubica en Marcos 16,15, donde
encontramos «Id por todo el mundo y
predicad el Evangelio a toda creatura».
Ya
estamos teniendo una aproximación hacia el
concepto de “Ecumenismo”, que es en sí mismo
el diálogo interreligioso. Ahora bien,
analicemos sus características.
Características del
Ecumenismo
El
numeral 1114 del mismo Documento de Puebla,
prescribe lo siguiente
“1114.
Evangelización y diálogo. En toda
evangelización resuena la palabra de Cristo,
que es a su vez Palabra del Padre. Esta
palabra busca la respuesta de fe
(287). Pero también la misma palabra,
proclamada por la Iglesia, quiere entrar en
fecundo intercambio con las manifestaciones
religiosas y culturales que caracterizan
nuestro mundo pluralista de hoy
(288). Esto es el diálogo, que tiene
siempre un carácter testimonial, en el
máximo respeto de la persona y de la
identidad del interlocutor. El diálogo tiene
sus exigencias de lealtad e integridad por
ambas partes. No se opone a la universalidad
de la proclamación del Evangelio, sino que
la completa por otra vía y salva siempre la
obligación que incumbe a la Iglesia de
compartir el Evangelio con todos
(289). Es oportuno recordar aquí que
precisamente en el ámbito de la misión
nació, en el siglo pasado, por la gracia del
Espíritu Santo, la preocupación ecuménica
(290); no se puede predicar un Cristo
dividido
(291).”
Para mayor claridad, vayamos analizando esta
sección. Las características del
“Ecumenismo” son las siguientes:
1.- Tiene como fundamento la palabra de
Cristo, que es a su vez Palabra del Padre.
2.- El ecumenismo quiere entrar en fecundo
intercambio con las manifestaciones
religiosas y culturales que caracterizan
nuestro mundo pluralista de hoy. Es decir,
está consciente del mundo plural y de la
diversidad, pero hay que entrar en contacto
e iniciar el diálogo.
3.- Tiene siempre un carácter testimonial,
en el máximo respeto de la persona y de la
identidad del interlocutor. Ya no estamos
en la época de la imposición, sino de la
proposición, A TRAVÉS DEL TESTIMONIO DE FE.
El ecumenismo implica el máximo respeto a la
creencia y a la identidad del interlocutor
4.- El diálogo tiene sus exigencias de
lealtad e integridad por ambas partes.
Debemos ser leales, como Cristo lo fue,
incluso cuando tras la bofetada, lejos de
intentar contestar con violencia, le dice
“Si he hablado mal, declara lo que está mal;
pero si he hablado bien ¿por qué me pegas?”
5.- No se opone a la universalidad de la
proclamación del Evangelio, sino que la
completa por otra vía y salva siempre la
obligación que incumbe a la Iglesia de
compartir el Evangelio con todos. La Buena
Nueva debe anunciarse a todos, mas NUNCA
deberá imponerse. Consideramos en
Latinoamérica que es mejor proponer que
imponer.
6.- No se puede predicar un Cristo
dividido. Debemos predicar a un Cristo
unido y un Cristo que une.
Razón de ser del Ecumenismo.
La
razón de esta apertura al diálogo ecuménico,
es decir, al diálogo interreligioso la
encontramos en el 1117 del mismo Documento
de Puebla
“1117.
La voluntad salvífica universal de Dios
alcanza a todos los hombres
(293); la Iglesia está persuadida de que
habiendo Cristo muerto por todos y siendo
una sola la vocación última del hombre, es
decir, divina, el Espíritu Santo ofrece a
todos las posibilidades de ser asociados de
modo solamente conocido por Dios al misterio
pascual
(294). Siendo la fe personal un acto
libre, es menester que la Iglesia,
dialogante, se aproxime a los no creyentes
con el mayor respeto de su libertad
personal, procurando comprender sus
motivaciones y razones. La no creencia, por
lo demás, constituye una interpelación y un
reto a la fidelidad y autenticidad de los
creyentes y de la Iglesia
(295)”
Es
decir, tenemos que reconocer que Cristo
muere por y salva a TODOS,
independientemente de la religión, la
creencia, el origen, el pueblo, la raza, el
sexo, etc.
No
nos podemos llamar Iglesia Universal
(Católica) si no se acerca a los no
creyentes, si no se acerca a las otras
religiones, pero con el mayor de los
respetos, procurando comprender lo que
motiva la no-creencia y la otra religión.
Ello, efectivamente, es un reto para la
creencia propia.
En
este sentido, el Ecumenismo nos lleva,
NECESARIAMENTE a conocer más a fondo nuestra
religión, nuestros ritos, y a conocer las
religiones y creencias de los demás, de tal
suerte que al término del proceso podamos
estar más convencidos de nuestra religión.
Es
más, en los números 1122, 1123 y demás
relativos y concordantes del multicitado
Documento de Puebla 1979, vemos que debe
promoverse el estudio de los “movimientos
religiosos libres”, así como el diálogo
religioso con los judíos. Claro está, en
otros numerales, también habla de la
necesidad del diálogo con quienes profesan
el Islam.
Finalmente, me gustaría compulsar los
numerales 1126 y 1127 del Documento de
Puebla, los cuales no creo que merezcan
mayor explicación.
“1126.
Tomar conciencia de la realidad y extensión
del fenómeno de la no creencia, con miras
a la purificación de la fe de los creyentes;
a la coherencia entre fe y vida y a la
colaboración «en verdadera paz, para la
edificación del mundo» (GS 92).
1127.
Finalmente, considerar la dimensión
ecuménica, así como la apertura al diálogo
con el mundo no cristiano y de la
no-creencia, más que como tareas
sectoriales, como una perspectiva global del
quehacer evangelizador.”
CONCLUSIÓN.
Como un
comentario final, y a manera de conclusión,
vemos que realmente nuestra organización es
ecuménica, en el sentido de que estamos
abiertos al diálogo interreligioso y al
hecho de que en nuestras filas existan
personas no cristianas, o que profesen otra
creencia cristiana, o que tengan otra
creencia. Sin embargo, no hacemos una
mezcla de creencias, sino que mantenemos
nuestra orientación católica y procuramos
comprender lo que motiva a la no creencia o
al no-catolicismo. Además, nuestra
actividad y nuestra mística la orientamos
con miras a una comunión, es decir, a una
convivencia humana en paz y adecuada.
“Omne datum optimum”
S.+ Mauricio
Octavio López Donis.
“Non nobis Domine, non nobis, sed Nomine Tuo
da Gloriam
propter Misericordiam Tuam et Veritatem
Tuam“ |