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En el pueblo Bretón de
Carentoir existe un extraño cuadro pintado por
un tal Fraval en 1718 “La Anunciación.”
El artista rinde en esta tela un homenaje
vibrante a la Virgen y a los Templarios, cuyo
recuerdo esta presente en esta pequeña iglesia
través de una estatua yacente de madera de un
Templario (solo se han encontrado dos mas en
todo el mundo) y una doble reproducción del
sello de la Orden dotado de una curiosa
anomalía.
Mirando de cerca el cuadro podemos observar
algunos detalles extraños. Su tamaño es
asombroso para un edificio tan pequeño. Es una
gran obra que podría ocultar perfectamente la
Gran Obra. La alquimia de las formas y de los
colores sobre la materia prima de la tela nos
revela la alquimia del verbo, “ El Verbum
Dismissum”, la palabra perdida de los
alquimistas; Hay que recordar que los Templarios
utilizaban el “Lenguaje de los Pájaros”, la
Cábala, con una facilidad desconcertante. En la
parte superior y en el centro del cuadro,
aparece representado el creador, rodeado de la
característica aureola.
Sujeta a la izquierda, junto a su Corazón, tiene
una extraña bola verde que para nosotros es la
Tierra. Hay un Arcángel coronado por una Cruz
con una rosa en su centro ( hay quien relaciona
este hecho con los Rosacruces) la obra además
muestra otros Ángeles.
Por último aparece la Virgen, símbolo de la
Madre Tierra fecundadora, de la que todo nace,
“toma cuerpo” y hacia la que nos dirigimos de
nuevo ( el polvo se convierte en polvo) Favaral
la “acuesta” sobre su tela.
Esta Iglesia fue edificada en el siglo XII por
los Templarios. Actualmente, es la fuente de una
multitud de desafíos dejados por ellos.
Tal vez sea un mensaje para los hombres
iniciados que tengan “sabiduría” como dice san
Juan en su Apocalipsis.
La Iglesia del Templo de Carentoir esta dedicada
al evangelista.
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