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1.
CONCEPTOS Y OBJETIVOS
INICIALES
2.
ORGANIZACIÓN ADMINISTRATIVA
3.
HERRAMIENTAS ECONOMICAS,
FINANCIERAS, CONTABLES
4.
DESARROLLO DE NEGOCIOS
TEMPLARIOS
5.
EVOLUCION PATRIMONIAL DE LA
ORDEN
6.
HIPOTESIS DEL DESTINO FINAL
DEL PATRIMONIO DE LA ORDEN
7.
ACTUALIDAD DEL ENFOQUE
TEMPLARIO EN ASPECTOS ECONOMICOS, FINANCIEROS Y
CONTABLES
8.
CONCLUSIONES FINALES
" Sus cosas no podrán ser
comprendidas por la generalidad, solamente lo
serán, por aquél pequeño número de aquellos que
estarán destinados a preparar, en algún sentido
o en otro los gérmenes de un Ciclo Futuro"
René Guénon
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CONCEPTOS Y OBJETIVOS INICIALES
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No hay duda de que
la Orden del Temple se identifica con
las Cruzadas, cronológicamente nace con
la Primera Cruzada y se disuelve cuando
se torna imposible el proyecto de la
última. A pesar de que la Orden fue
oficialmente proscripta y disuelta
tengamos muy en cuenta que nunca fue
condenada por la misma Iglesia Católica
y hoy día, ante la incontestable prueba
del Acta Vaticana que la absuelve de
todos los cargos imputados en su infame
proceso, no podemos negar que vuelven a
tomar vigencia muchas de sus
motivaciones, aportes a la civilización
y al progreso de la humanidad en su más
amplio sentido.
Cuando se encara el estudio o al menos
se trata de conocer e interpretar a la
Orden del Temple encontramos bien
definidos cuatro planos:
-
El religioso
-
El
histórico-militar
-
El
económico-financiero
-
El esotérico o
los misterios
De los dos primeros
y del cuarto, se han ocupado y se siguen
ocupando cientos de eruditos autores e
investigadores de diversos países,
algunos serios otros no tanto, algunos
manifiestamente parciales otros con
cierta objetividad. Es evidente que está
lejos de mí, entrar a opinar o pretender
siquiera explayarme en estos aspectos a
los cuales mi intelecto, a causa de mi
formación universitaria economicista,
respeta en grado superlativo. Por lo
tanto en esta charla de amigos, me
parece demasiado pomposo llamarla
"clase", trataré de comunicarles mi
limitados conocimientos de los aspectos
económicos y financieros que rodearon la
actividad de nuestra querida Orden del
Temple en los increíbles 200 años de
existencia que podemos denominar
"oficial".
Como todo estudio
de los Templarios siempre nos vamos a
encontrar con un terrible vacío de
documentación; muchos de estos
testimonios escritos desaparecieron o
fueron destruidos. Muchos hechos y
acontecimientos difícilmente puedan
demostrarse con documentación
fehaciente, sería por casualidad que se
pudieran encontrar documentos secretos y
menos los que jamás se hicieron
públicos, sobre todo aquellos que los
Templarios hubieran escrito para
manifestar intenciones o planes de gran
envergadura. Es por ello que debemos
basarnos en la realización de trabajos
de hormiga, recorriendo ingente
bibliografía, haciendo un seguimiento
muy parecido al de Sherlock Holmes y
sacando conclusiones basándonos en
indicios y deducciones. Y muchas veces,
también como en el caso de este
personaje, nos pasa de tener la solución
a la vista y nos perdemos en lo más
simple o evidente.
También es
interesante acotar que, cuando se
emprende una investigación que afecta
hechos históricos o del pasado de la
humanidad, no siempre los temas
estrictamente históricos o quienes son
los eruditos en esta materia, son los
que pueden abrirnos los ojos de lo que
realmente sucedió y por qué. Muy a
menudo la Historia necesita reunir otros
conocimientos, otras disciplinas, a
veces muy ajenas a la misma Historia,
para sacar conclusiones y establecer
verdades que por sí sola, la Historia no
podría llegar a desentrañar.
Mucho se ha hablado
y escrito aseverando que los Templarios
fueron artífices de su propia decadencia
al olvidar sus famosas Reglas y su
objetivo primordial de la defensa de
Tierra Santa, y fueron víctimas de su
codicia y de un manejo interesado de sus
inmensas riquezas.
Es evidente que si
es difícil aceptar el concepto
monjes-soldados con la aparente
contradicción de sus términos,
imagínense como deberíamos pensar en
monjes-banqueros.
Pero si tenemos en
cuenta sus objetivos primigenios,
sembrados por el gran visionario que fue
Bernardo de Clarval, nos damos cuenta
que a la luz de conceptos modernos de
civilización, progreso y cultura,
resulta totalmente lógico y necesario
alcanzar el poder económico, pero no
como un poder más, agregándolo al
militar, sino más bien como una
herramienta indispensable para el
cumplimiento de un objetivo.
La tradición celta,
sin duda, influenció en gran medida, en
la creación de la Orden. San Bernardo y
sus más cercanos colaboradores, el abad
Suger de Saint Denis en Paris, el Abad
Pedro el venerable de Cluny, San Esteban
de Harding del Cister, el propio Hugo de
Payns crearon la Orden de los Pobres
Caballeros de Cristo, con objetivos que
podemos llamar metafísicos o religiosos,
y una pantalla de sus actividades
proclamándose como la fuerza militar que
los hacía consituirse en los artífices
de la protección de los peregrinos en
Tierra Santa y defensores de los Santos
Lugares.
Ahora bien, qué
pasa si nos olvidamos por un momento de
estos objetivos más o menos "oficiales"
que han sido tratados por muchos autores
e historiadores, y nos ponemos pensar
que la creación de la Orden y su
posterior actuación obedeció a un
objetivo mucho más abarcativo y
primordial.
La creación de un
nuevo orden en Occidente impulsando un
tipo de civilización que hoy
denominaríamos occidental y cristiana.
Los Templarios eran
maestros para aplicar la táctica del
tero, poner el huevo en el nido y cantar
lejos de él para despistar a sus
enemigos.
En muchos escritos del Cister, su joven
abad proclamaba la necesidad de que la
humanidad estuvieras organizada para que
los hombres cumplieran sus objetivos
materiales y espirituales.
San Bernardo pregonaba que una
organización política de la civilización
debía tener como objetivos básicos tres
elementos:
1.
Garantizar pan, o
comida a sus componentes
2.
Aplicar el
conocimiento para obtener las mejores
herramientas
3.
Garantizar la
circulación del conocimiento, los bienes
y los hombres. En una palabra manejar
los medios de comunicación.(Caminos y
mares)
A estos conceptos
se le debía agregar que los que ejercían
el poder debían ser responsables de la
seguridad y la aplicación de justicia. A
su vez debía existir una fuerza
compuesta por un ejercito poderoso, rica
en los aspectos materiales, pero con una
salvedad; ésta debía ser manejada por
gente desinteresada en sí misma,
protegiendo toda actividad humana. Hacía
hincapié también, en que esta concepción
de civilización debía tener como pilares
la espiritualidad y el conocimiento.
Entre otras cosas se afirmaba que sin lo
espiritual, el trabajo no es más que un
reflejo condicionado y lo intelectual
memoria aplicada.
La tradición celta, inspiradora de
algunos conceptos anteriores, daba
fundamental importancia al poder sobre
las vías de comunicación como
propiciadora de cualquier acción
civilizadora. Las vías romanas eran
militares, las de los galos eran
comerciales, los Templarios llegaron a
ejercer un control y vigilancia sobre
las vías de comunicación del mundo
conocido en ese entonces. No había nada
escrito ni oficial al respecto,
simplemente imponían su presencia e
idoneidad, sin duda obedecían a una
orden superior.
Lo que más sorprende del accionar
templario es la firmeza de sus
designios, la continuidad de su acción y
la habilidad y pragmatismo para utilizar
los mejores medios en el momento más
oportuno.
Para nuestros conceptos actuales sobre
el capitalismo lo que más llamaría la
atención es la gran creación templaria:
el Banco Nacional o el Gran Banco como
institución (el nombre de sucursal fue
inventado en esa época y se utilizaba
para designar una sub-comandería.)
Lo ingenioso del Temple fue la
utilización de un banco como una
importantísima y fundamental herramienta
de desarrollo económico comercial, no
como una institución con fin de lucro o
riqueza en sí misma.
Si pensamos que Hugo de Payns fue el
mismísimo fundador de las Casas de
Londres y Paris, que se construyeron
teniendo en cuenta una arquitectura de
fortaleza, en medio de importantes vías
de comunicación, en ese momento muy
cercano a la génesis de la Orden:
A qué objetivo militar obedecía la
creación de ambas importantes
encomiendas?
Qué necesidad había de emplazar tan
importantes construcciones fortificadas,
cuando se estaba lejos de los frentes
militares?
Por qué construyeron el imponente
castillo del Temple de Paris con su
famosa torre, en medio de la ciudad? Ni
siquiera el rey tenía algo parecido.
Cuando Hugo de Payns las funda, ni
siquiera se había comenzado la
recaudación de las importantes
donaciones que luego llovieron sobre la
Orden; todavía no se había desarrollado
la actividad bancaria y financiera. Sin
embargo ya se constituían Londres y
Paris como los dos más importantes
centros de la actividad financiera y se
pensaba en la creación de estas dos
Casas Bancarias como casas matrices de
la actividad.
No es razonable pensar que ya se tenía
claro el proyecto de llegar a una
especie de hegemonía económica mediante
la creación de una gran empresa
multinacional apuntalada por una
poderosa banca?
Irrumpen también con una novedosa
operatoria del manejo de la riqueza.
Todos los grandes señores, príncipes y
reyes de la época, estiman que la base
de la potencia económica de sus estados
está en el atesoramiento de metálico,
oro o plata, en lingotes y monedas, es
decir se es más rico o más pobre
evaluando la presencia física de oro y
la plata en sus arcas.
Los Templarios ponen en práctica una
novedosa teoría, las riquezas se
potencian con inversiones, con su
movilidad; ellos aligeran el peso del
metal, le dan alas, ponen en práctica
algo que hoy día es totalmente normal en
las grandes empresas: no hay que dejar
dinero inmovilizado en caja. El secreto
del poder y la riqueza de la Orden está
en una gran innovación: ponen en marcha
y crean el crédito.
Los Templarios concibieron la Banca tal
como hoy en día funcionan los modernos
sistemas bancarios: toman depósitos y se
emiten papeles (Letras y cheques) para
evitar el movimiento de metálico, llevan
fondos de donde sobran hacia donde
faltan. Y a todo ese circuito le dan
confiabilidad y eficiencia.
El Temple es la caja fuerte de todos. En
Paris, Londres o Jerusalem los objetos
de valor, el metálico, los documentos
importantes son confiados a sus monjes,
ganan la confianza de los soberanos.
Muchos de ellos . se transforman en los
ministros de hacienda de reyes. Los
templarios les enseñan a hacer
fructificar sus depósitos, desarrollan
una ciencia del dinero que no tuvo
parangón en su época. Compiten con
lombardos y judíos, pero por su
rectitud, eficiencia y honestidad los
suplen con ventaja.
Muchos autores le asignan un papel
secundario a la actividad templaria en
el plano financiero, además la toman
como causante de su decadencia y del
abandono de los objetivos primordiales
fijados en sus Reglas originales.
Pero una vez más, creo que nos
equivocamos y subestimamos a la Orden.
Esta operación, para el templarismo, es
una de las más importantes herramientas
y principal eje de una superior misión
civilizadora. Conceptualmente San
Bernardo afirmaba que ninguna obra
civilizadora podía desarrollarse sin
tener seguridad en el intercambio, y que
éste debía hacerse en todos los niveles
y al alcance de todos los involucrados.
Este intercambio generalizado se debía
llevar a cabo con honestidad, seguridad
en los registros contables y
administración, con continuidad en el
tiempo, con reglas claras conocidas por
todos. Había de aplicarse por igual a
reyes y pequeños comerciantes, y servir
para capitales chicos o grandes, y ser
brindado por una institución , no cabía
duda de que la única que podía llevar
adelante tan ambiciosa operatoria era el
Temple.
Todo estaba contenido en las Reglas
inspiradas por San Bernardo: la Orden
debía ostentar el poder, pero ninguno de
sus componentes caballeros podía sacar
ventajas personales de ello.
No hay duda de que la actividad del
Temple en Occidente, mucho más
financiera que militar, tenía objetivos
que sobrepasaban sobradamente, si
tenemos en cuenta sus resultados, las
necesidades militares y estratégicas de
Tierra Santa.
Como dijimos anteriormente, el propio
Hugo de Pyens dejó en marcha los dos
centros financieros más importantes
(Londres y Paris) y dejó a sus espaldas
al procurador de la Orden Hugo Rigaud,
verdadero cerebro de la organización
administrativa financiera.Tan mal no les
fue. ¿ Quién duda de que hoy día, ambas
ciudades no sigan siendo, dos de los
centros principales de la economía
mundial?
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ORGANIZACIÓN ADMINISTRATIVA
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El propósito de
este trabajo es mostrar los aspectos
económico- financieros de la Orden del
Temple. Como esta actividad se
desarrolló principalmente en Europa
Occidental, nos ocuparemos de la
organización templaria de este
continente y no nos detendremos en la
organización de la Milicia Templi en los
reinos cristianos de Ultramar, que es
bien conocida por todos.
No existe ninguna duda de que los
Templarios de Tierra Santa no hubieran
existido ni hubieran podido realizar su
misión sin los Templarios de la
retaguardia, los que actuaban y
trabajaban en Europa. Unos eran la punta
de la lanza los otros eran el asta que
les proveía de hombres, armas, caballos,
pertrechos, comida y fundamentalmente:
dinero
Para ambos grupos regía la misma Regla,
utilizaban la misma vestimenta,
efectuaban las mismas oraciones, tenían
los mismos derechos y obligaciones y
obedecían a un único Maestre, pero,
evidentemente, las varias ramas de la
Orden desarrollaron diferentes
actividades y habilidades según la
región en que estaban implantadas. Una
vez más el Temple demuestra su gran
versatilidad y pragmatismo.
Por ejemplo: el Caballero Templario que
cumplía tareas en España, no debía
desarrollar las mismas actividades que
en Francia, Italia o Inglaterra.
Inglaterra, Francia y España eran las
tres regiones más importantes de
Occidente e importantes para la Orden.,
éstas eran sus depósitos, sus graneros y
sus arsenales.
En cada una la Orden encontró una
acogida más que favorable; desde sus más
tempranos días recibió donaciones,
tierras, edificios, hombres. Para 1291
tenían diferentes características.
Cada una de estas tres provincias
(Francia, Inglaterra y España) tuvieron
distintivas funciones dentro de la Orden
y más importantes aún si tenemos en
cuentas las disímiles relaciones con los
soberanos en cuyos reinos actuaban. En
todas la Orden poseía y administraba
grandes extensiones de tierra.
Inglaterra se asemejaba a un puñado de
arena que se hubiera distribuido por su
territorio, donde cada grano
representaba una granja o un castillo.
En Francia en cambio, 9000 factorías y
encomiendas cubrían todas las rutas de
su actual territorio. En España, donde
no era fundamental la producción sino la
lucha contra los moros, solo en Aragón
había 38 castillos fortificados
enclavados y dominando señorías
completas. Además administraban y
cuidaban más de 120 pueblos pequeños.
Pero en sentido contrario en España con
respecto a las otras dos , la Orden no
era predominantemente una hermandad
caballeresca dedicada a la economía. La
rama española sin duda tenía como misión
pelear contra los moros en la
reconquista de Aragón, y más hacia el
Sur estuvo empeñada en ello casi hasta
su disolución, pero por ello obtuvo un
tercio del reino de Aragón. Movida
inteligente típica de los Templarios de
Europa.
Hasta aquí parecía que el accionar
templario era igual o parecido a lo que
sucedía en Inglaterra y Francia, pero
los hermanos españoles tenían dos
aspectos esenciales en su organización
que los diferenciaba claramente del
resto de la Orden. Eran todos nativos de
España, muy raramente enviados a otros
países y mantenían la obediencia a su
rey. Esta última condición parecía rara,
pero se ve que era condición impuesta
para disfrutar sus inmensas riquezas
peninsulares provenientes de las
donaciones. La primera era bastante
lógica ya que los guerreros eran
necesarios allí; el enemigo estaba en
las puertas de su país, tenía sentido
entonces que económicamente y
militarmente defendieran la Fe en su
patria, en vez de ser enviado al
exterior.
En Inglaterra, no se debía fidelidad al
rey; al contrario, los sucesivos
monarcas fueron dándole más y más
prerrogativas a la Orden.
Como no había Infieles en Inglaterra ni
peligro de que los hubiera, todos los
guerreros eran enviados a Tierra Santa.
Quedaban entonces los granjeros y
financistas. Inglaterra personificaba
exactamente la Orden, rama no militar en
el Oeste. Cuando la Orden fue disuelta
había solo 135 Caballeros templarios
guerreros en el país. Esto da una idea
lo desproporcionada que era la
organización de la Orden en el Occidente
comparando su gran poder con sus tropas
en la región. Entre otras cosas como
hacían estos 135 Caballeros para
controlar y manejar todas las posesiones
inglesas y los miles de trabajadores en
ellas?
Estas eran tan importantes que algunas
de ellas todavía existen y se cree
conservan algunas de sus
características. Por ejemplo Oxforshire,
encomienda templaria especializada en
trabajos metalúrgicos, que hoy en día es
famosa por ser sede de importantes y
reconocidos talleres de fabricas de
autos.
¿Cuál era la razón para que tan pocos
pudieran controlar a tantos miles y a
tan largas distancias? Solo una: Dinero.
El gran valor de Inglaterra para la
Orden eran sus beneficios. Los
templarios hicieron de Londres, junto
con Paris un gran centro financiero, que
permitió el gran desarrollo económico de
su puerto y de toda Inglaterra.
Los establecimientos ingleses eran
particularmente exitosos porque no
pagaba ningún tipo de impuesto, a pesar
de que en la época eran brutalmente
exigidos por los señores y monarcas. Los
templarios estaban libres de todas las
cargas: hacían tierras de pastoreo,
desmotaban bosques, araban tierras todo
sin dar cuentas a nadie, ni ser
inspeccionados por los guardia reales
Además los propios miembros de la Orden
y sus granjeros, artesanos y
colaboradores, estaban exentos de las
obligaciones militares hacia los
soberanos.
La Orden en Inglaterra era su propio
juez, no sólo para ellos sino para todas
las personas que estaban bajo su
protección o viviendo en sus
territorios. Esto les trajo algunos
problemas con los demás comerciantes,
parroquias etc. El Rey Ricardo Corazón
de León y su hermano Juan tuvieron que
sustentar varias veces estos privilegios
ante reclamos de algunos de sus
súbditos, por ello la Orden tuvo que
darles algunas dádivas a los alicaídos
tesoros reales, muchas veces en
efectivo, otras con caballos o
pertrechos. Pero la Orden seguía siendo
riquísima y poderosa, sus rentas
ascendían a 5.200 libras por año (Cada
libra era 240 peniques; para tener una
idea con un penique se le daba de comer
y vestir a una persona por día)
La base de la organización en Europa
eran las famosas comandarías o
encomiendas; varias de estas formaban
una bailía. En éstas funcionaban los
capítulos regionales, donde se
reclutaban los nuevos miembros. Varios
Capítulos formaban las Provincias.
En el momento de mayor auge de la Orden
existían 9 provincias (6 dobles y 3
simples); las denominadas simples era
las que estaban en contacto con el
Islam.
Cada encomienda o comandería se
instalaba generalmente cerca de un río;
era una verdadera explotación agrícola
que producía y ofrecía víveres a una
gran comunidad. Se sembraban y
cosechaban trigo, mijo y alfalfa, uvas y
aceitunas.
Tenían granjas menores anexas, con sus
herramientas y su personal
especializado, otras tenían talleres
donde trabajaban herreros, carpinteros,
y ocupaban varios centenares de
hectáreas, llegando algunas a mayores
dimensiones. Generalmente se construía
un molino comunitario anexando también
un horno, explotados por la propia
administración templaria. Se criaban
caballos, vacunos, lanares, caprinos y
porcinos.
Cada comandería llevaba un muy detallado
"inventario" de sus bienes, animales y
"stocks".
Según la región y las habilidades de la
gente del país se producían mercaderías
de todo tipo: Telas, vinos, quesos,
armas, utensilios para el culto, velas,
objetos de carpintería. En fin, tenían
el concepto de producir más de los
necesario para vivir, ya que la
diferencia se comercializaba.
Cuando había excedentes de productos en
una región, la comandería ponía en
marcha el aparato de distribución y se
comercializaban los excedentes allí
donde escaseaban. También se efectuaba
una política de subsidios cuando se
necesitaba fomentar la producción de un
determinado bien. Algunas veces se
optaba por políticas de precio "sostén"
para determinadas regiones que sufrían
algún tipo de escasez de productos
básicos y podrían sufrir el abuso de los
comerciantes de otras regiones donde
circunstancialmente abundaban.
Las encomiendas de la Orden estaban
organizadas muy meticulosamente. El
territorio bajo su jurisdicción se
dividía en porciones para construir
casas (con huerto individual) y se les
agregaban lotes de tierra, donde el
cultivo o la explotación eran colectivos
con zonas comunes de pastoreo.
La encomienda propiamente dicha era una
edificación cuadrada, con espesos muros
y cuatro torres en sus ángulos.
Generalmente tenía un estanque
artificial. Los templarios eran
excelentes constructores de espejos de
agua artificiales que utilizaban como
depósitos de agua para riego y vivero de
peces.
Había dentro del recinto una edificación
conventual, donde vivían los caballeros,
otra denominada mesnada donde habitaban
los obreros y artesanos con sus familias
y finalmente el área de hospedaje u
hotel donde se alojaban los peregrinos y
viajeros en tránsito. Muchas veces en
las cercanías extramuros funcionaba un
leprosario. Cada encomienda tenía su
capilla que estaban siempre bajo la
advocación de Nuestra Señora (Nôtre
Dame).
En dependencias vinculadas a los
conventos de la Orden del Temple, se
reprodujeron asociaciones de
constructores según la tradición de los
"collegia" florecientes en el Bajo
Imperio Romano.
San Bernardo inspiró algunos de los
grandes objetivos de la Orden, y por
ello los Templarios fueron grandes
constructores, tanto en Europa como en
Tierra Santa. Mantenían una intensa
comunicación de formas e ideas entre las
concepciones arquitectónicas de Oriente
y Occidente. Albergaban junto a sus
sedes o encomiendas logias o
asociaciones de constructores
denominadas "Compañías del Santo Deber"
que de igual manera que las asociaciones
monásticas conservaron los secretos del
Arte. Se dividían en jerarquías para
ejercer su actividad profesional,
fijaban rituales de asociación,
contraseñas de cobro, establecían los
escalafones de progresos de sus
miembros, admitían la asociación con
constructores libres o temporales. Las
Compañías de los Templarios se
encargaban de la construcción de
edificios militares, civiles y
religiosos. Muchas veces requerían la
colaboración de profesionales
independientes como especialistas en
arquitectura, escultores, canteros etc.
El régimen que regía la vida de los
colonos era bastante liberal; entre
otros beneficios gozaban de libertad
personal absoluta, estaban eximidos de
muchas cargas fiscales del señor de la
comarca, tenían el mejor servicio de
seguridad y vigilancia (los Templarios
en persona), usufructuaban una especie
de autogestión asegurada, siempre que
cumplieran los objetivos de la
encomienda. Se manejaban con un consejo
formado por 4 cónsules y 4 consejeros
bajo el control del prior o preceptor
(Total 9!!). Un código definía con
precisión los crímenes y delitos, con
sus correspondientes castigos. Detrás de
todo este sistema hay que reconocer el
espíritu metódico del Temple
Dijimos que los Templarios explotaban
molinos y hornos comunitarios, su pan y
su harina eran los de mejor calidad y
mejor precio. Provocaron las quejas de
los productores independientes que
debían competir con ellos. Lo mismo
ocurría con el vino; el que se producía
en las encomiendas era de buena calidad
y se vendía a precios accesibles.
Sin duda podríamos afirmar que su
producción se comercializaba en lo que
hoy llamaríamos "puerto franco" o más
comúnmente "free shop". La gran ventaja
de las encomiendas templarias era que
gozaban, tanto para la fabricación como
su posterior comercialización, de una
exención total de cargas, que como en
todos los tiempos, los gobernantes
aplicaban discrecionalmente a toda
actividad económica. Por ejemplo los
productos, animales y granos del Temple
no pagaban derecho de "portazgo" (tonlieu),de
transporte, de entrada y salida, de
tonelaje, peajes de todo tipo, etc.
Esta estructura económica funcionó de
mil maravillas, en los 200 años de
manejo de la economía europea occidental
no se registraron hambrunas. Como
detalle práctico, los estudiosos del
armamento que se utilizó en diferentes
ciclos históricos, detectaron que las
armaduras y las armas que se utilizaron
durante este período (S.XII y S.XIII)
eran de mayor talla y peso que las que
se usaron en épocas más modernas.
A pesar de la riqueza y prosperidad que
tenían estos enclaves templarios, la
Orden nunca dejó de observar un estricto
cumplimiento de los votos de pobreza de
sus componentes. Los monjes-caballeros
debían cumplir con la dádiva obligatoria
tres veces por semana. Además, cuando
comían dos templarios debía sobrar lo
suficiente como para alimentar a un
pobre.
Los conceptos de libertad y autogestión,
pasando por la explotación de las
habilidades de cada miembro, así como
también la disciplina y eficiencia en
las tareas cotidianas, fue formando un
embrión de lo hoy llamaríamos clase
burguesa occidental y cristiana.
Qué hubiese pasado si una noble sociedad
caballeresca, eficiente y disciplinada,
respetuosa del individuo y hábil para
ejercer un efectivo liderazgo,
requisitos todos atribuibles al Temple,
hubiese estado vigente hasta nuestros
días?
Como vemos la organización templaría era
numerosa y compleja
la Orden era ante todo principalmente
religiosa y militar; era una selecta
máquina de guerra instalada y
funcionando en Tierra Santa y en otras
tierras de Cruzada, algunas permanentes
como la de España y otras de actuación
temporal (Cataros). Esta máquina de
guerra comprendía a los combatientes:
caballeros, escuderos, sargentos,
servidores, hermanos legos y servidores
para tareas domésticas; los cuerpos
auxiliares como los turcopolos, y los
caballeros seglares.
En los establecimientos templarios
(castillos, conventos y encomiendas) las
administraciones eran encomendadas a los
miembros de las "Compañías del Santo
Deber" o compañeros de oficio como los
constructores, que bajo la dirección de
un Templario se encargaban de la
edificación y mantenimiento de castillos
y edificios de la encomienda Los
agricultores y granjeros generalmente
eran contratados.
El contraste más evidente que existía
entre los sacerdotes y los caballeros y
demás combatientes era de orden
cultural. Los sacerdotes eran los que
dominaban las ciencias sagradas, el
derecho y defendían adecuadamente a la
Orden en los numerosos pleitos en los
que continuamente se veían implicados
por razones económicas o
jurisdiccionales.
Los Caballeros Templarios era una orden
de guerreros, no de intelectuales. Todos
los autores convienen en que la mayoría
de los caballeros y escuderos eran
sencillamente analfabetos, pero en
cambio la rama sacerdotal y algunos
miembros de las Compañías del Santo
Deber eran sacerdotes muy bien
preparados o laicos que surgían de las
mejores y más progresistas universidades
de la época .
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HERRAMIENTAS ECONOMICAS, FINANCIERAS,
CONTABLES
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Hemos visto que los
Templarios fueron los primeros banqueros
de Europa en los tiempos donde la usura,
los préstamos de dinero por interés
estaban prohibidos por la Iglesia.
Por cierto había prestamistas en este
período medieval, y en algunas regiones
donde no existía antisemitismo, la
comunidad judía que habitaba en algunos
estados europeos, ofrecía este servicio
a la comunidad, siendo utilizado
inclusive por reyes y señores feudales.
¿Qué hacía la diferencia a favor de los
Templarios? Era primordialmente la
ausencia de usura, la transparencia y lo
completo de su servicio operativo.
Veamos un ejemplo: era posible depositar
una suma de dinero en la encomienda de
Paris, en una cuenta cifrada discreta,
detallando exactamente donde se desearía
cobrar esa suma, en qué moneda de otro
lugar y en qué momento. Todo este
servicio se brindaba a cambio del pago
de un honorario razonable. Los
Templarios eran los que ofrecían tal
posibilidad, funcionaban como un Banco y
una Casa de Cambio simultáneamente; todo
en una institución.
Las ventajas del sistema eran evidentes,
se obviaban los peligros de los viajes y
se tenía certeza y transparencia en la
operatoria de los diferentes tipos de
cambio, con valores de distintas monedas
muy difíciles de equiparar entre sí
(Cotizaciones actualizadas).Esta sola
tarea ya era considerada admirable en la
época.
Se cree que los Templarios tenían un
patrón propio de moneda, que sólo ellos
manejaban. Una especie de moneda de
consolidación, que le permitía evaluar
las mejores oportunidades, aprovechando
las diferentes circunstancias de cada
región, fueron pioneros en el
aprovechamiento de la "globalización" de
los negocios. El Temple de Londres era
la plaza favorita para tomar estas
decisiones financieras
Además, gracias a los sistemas de
movimientos de fondos, los Templarios
eran prestamistas de dinero en gran
escala (Se cree que una de las razones
de Felipe el Hermoso para ponerse en
contra de los Templarios y gestar su
eliminación, fue el ser deudor de la
Orden por fuertes sumas en oro y plata).
Las primeras conclusiones que surgen al
estudiar este tipo de servicios dado por
los Templarios y sus encomiendas, es que
funcionaba una verdadera red de
distribución de dinero, en diferentes
monedas y formas (algo así como lo que
hoy día llamaríamos un sistema de
"clearing")
Se emitían regularmente estados de
cuentas consolidados, tanto para los
clientes como para las casas templarias
entre sí, balances por encomienda,
gestiones de créditos y cobranzas,
informes de unos a otros de los
distintos saldos de cuenta, e informes
de resultados entre las grandes ciudades
de Europa medieval que formaban parte de
las diversas provincias y capítulos.
Eran realmente precursores de un sistema
de inversiones. Lo común entre los
grandes señores y príncipes era que el
metálico que provenía de las
recaudaciones de impuestos, y que
sobraba de algún gasto directo, se
atesorara en grandes cofres en un oscuro
sótano de un bien protegido castillo; lo
esencial era su atesoramiento físico en
metales (monedas y lingotes) y piedras
preciosas. Los señores medievales eran
poderosos pero mal educados y rústicos,
los Templarios eran totalmente
distintos, el manejo de sus riquezas se
parecía mucho más a las actuales
empresas multinacionales. Una
multimillonaria empresa actual raramente
mantenga un saldo importante en dinero
efectivo, lo que dice vulgarmente saldo
de caja; por el contrario, es un signo
de mala administración tener
inmovilizado dinero contante. Pues bien,
este concepto básico de economía
moderna, era manejado perfectamente por
los ingeniosos e inteligentes
Templarios.
Sus riquezas: la
propia y la de terceros, administradas
por ellos, se encontraban en permanente
movimiento, llevándolas de un mercado de
abundancia a otro de escasez,
aprovechando oportunidades de inversión
(lo que hoy llamaríamos funciones de "brockers",
inversores) buscando siempre el mejor
rendimiento.
Compraban tierras, las hacían progresar
(desarrolladores), desmotaban bosques,
construían molinos, puentes,
curtiembres, rutas a peaje, cobraban
regalías en ferias, almacenaban
mercaderías propias y de terceros.
Acumulaban riquezas con más ganancias,
hacían compras globalizadas para sus
posesiones de ultramar en Tierra Santa,
abasteciendo sus encomiendas/factorías y
tropas.
Lo curioso de todo esto es que todo
estos movimientos financieros los
ejecutaba personal que no recibía paga
por ello. Simplemente era un deber de
cumplimiento de los objetivos de la
Orden, pero, como vemos, con un alto
grado de eficiencia, transparencia y
honestidad.
Si comparamos un sistema bancario actual
con el de los Templarios, no hay duda de
su similitud; eran unos verdaderos
adelantados de su tiempo.
Otro concepto moderno que manejaban muy
bien era el de las garantías en
conjunción con un buen sistema de
información en cuanto a solvencia de sus
deudores.
Los Templarios concibieron la Banca tal
como hoy en día funciona, tomaron
depósitos, emitieron cheques o notas
pagables a la vista, cobrando una
razonable y mínima comisión de
corretaje. Y sobretodo crearon un banco
honesto!!!
Es imposible
descubrir con los reportes financieros
de la época un solo acto de usura o de
mala fe en las operaciones efectuadas en
este sentido por nuestros
monjes-caballeros, ahora devenidos en
monjes-banqueros.
La sustitución del metálico por papel
que los representa, puesta a circular
ampliamente, no fue un invento de los
judíos sino, algo totalmente original de
los Templarios. Príncipes, barones,
nobles, burgueses y mercaderes
depositaban sus riquezas en sus sitios
inviolables, con la facilidad de retirar
parte de ellos a su voluntad y mediante
letras o cheques cobrables en cualquier
comandería templaria diseminadas por
todo el mundo conocido. Estas letras son
como plata contante y sonante. El sello
de la Orden en un pergamino es garantía
suficiente hasta para el más
desconfiado.
Como ya dijimos, la gratuitidad de sus
servicios era aparente. La usura es
anticristiana y está prohibida, por lo
tanto los Templarios no la empleaban,
pero existían otras maneras de percibir
beneficios: la comisión, los corretajes,
las hipotecas, rentas nominales que se
transformaban en reales, dejando
beneficios para la Orden.
Cuando había excedentes de fondos en una
región, ya lo anticiparamos
anteriormente con lo referido a
mercaderías, la comandaría ponía en
circulación estos fondos mediante
subsidios, es decir pagaba a valores
mayores que los reales para agilizar la
economía de la región, prestaban sobre
futuras cosechas.
Las ordenes se transmitían en forma
codificadas; se cumplían y se destruían,
por ello no quedaron muchos antecedentes
al respecto, más aún luego de su caída
en Francia en octubre de 1307, el Temple
no llevaba "oficialmente" registros de
sus transacciones. Eran conocidas sólo
por un nivel de iniciados y estos no
rendían cuentas a nadie, pero no había
dudas que las decisiones pasaban por el
más alto nivel y se tomaban
uniformemente en toda la Orden, sin
importar el lugar donde se llevara a
cabo la operatoria.
Los préstamos que hacían dieron lugar a
la creación de dos tipos de contratos:
-
mort-gage
(prenda muerta)
donde el que pedía un préstamo cedía
la nuda propiedad del inmueble hasta
que el prestamista recibía la
devolución de la deuda.(Hipotecas)
-
vief-gage
(prenda viva)
donde a cuenta de una suma de dinero
se cedía el usufructo del bien
también aquí hasta el momento de la
amortización del préstamo. (Prendas
flotantes)
A pesar de estas
"garantías" las mayor parte de las veces
los bienes afectados terminaban como
propiedad total y definitiva de los
Templarios.
Cuando se actuaba en garantías o
fianzas, los Templarios siempre actuaban
por la Orden, eran demasiado avispados y
celosos de las consecuencias que les
podía acarrear en caso de no estar bien
seguros en lo que hacían y a quién le
daban la garantía. La precaución
especial que tomaban era la denominada
"la courtoise" ( traducida sería "la
cortez) que era el embargo inmediato de
cualquier valor que poseyera el
incumplidor.
Otra creación templaria, fue la cláusula
penal: cuando no se pagaba una deuda a
su vencimiento se debía pagar un
suplemento como compensación, además
ofrecían el "servicio" y los medios para
hacerla cumplir.
Banqueros de avanzada para su época,
también ofrecían garantías a compromisos
que efectuaban algunos de sus
encumbrados clientes. Cuando San Luis
proyectó casar a su hijo con la hija del
rey de Castilla, los Templarios fueron
garantes del pago de la dote. Si la
pareja real de Castilla,todavía con
posibilidades de engendrar hijos,
hubiera tenido un hijo varón, con lo
cual la heredera dejaría de serlo, le
debía entonces al rey de Francia una
suma cercana a las 30.000 marcos de
plata garantizados por los Templarios.
Bancos de depósitos, banco de prestamos,
banco de negocios, casa de empeño, el
Temple ponía en práctica medios de pagos
modernos.
Descubren e inventan el concepto de la
intangibilidad de la moneda, sus
diferentes cotizaciones y el giro contra
cuentas de números.
El trafico del Rey de Inglaterra a sus
posesiones en lo que es hoy Francia, se
hacen todas a través del Temple. Los
fondos que se mueven bajo la bandera del
Temple están asegurados, nunca serán
atacados ni navíos ni carruajes, ni
siquiera por los soberanos cuyos
territorios atraviesan. Los principales
clientes del Temple, que tendrán cuentas
a su nombre serán los papas Gregorio IX,
Honorio III, Gregorio X, Honorio IV,
Martín IV, Inocente III, IV; los reyes
de Inglaterra Enrique II, Ricardo
Corazón de León, Juan sin Tierra,; los
reyes de Francia Luis VII, Felipe
Augusto, Luis VIII, San Luis, Felipe
(dos), la reina Blanca de Castilla, los
condes de Poitiers, Charles d´Anjou,
Roberto d´Artois, todos los hijos de San
Luis, el Duque de Borgoña, Juana de
Navarra.
Fueron tesoreros del rey de Nápoles,
Jaime I de Aragón. Los mismos musulmanes
de los territorios de Ultramar confiaban
sus dineros al Temple, por miedo a que
los avatares de la guerra los obligaran
a aliarse a los cristianos.
La Orden también se encarga de aquellas
obligaciones de clientes que tienen que
hacer pagos periódicos.
Los templarios eran también depositarios
de los patrones de pesos y medidas.
Los contables del Temple igualaban a los
banqueros lombardos, genoveses y judíos
en astucia y conocimiento, pero le
añadían la honestidad y la probidad que
éstos no tenían. El tesorero del Temple
era el consejero financiero de los reyes
de Francia e Inglaterra, cuando
justamente éstos, no tenían ni la gente
ni los medios para crear sistemas
administrativos propios.
Eran depositarios del Tesoro real; es
decir manejaban la recaudación de
impuestos. Cuando el rey pedía
contribuciones especiales o
extraordinarias generalmente se las
encargaba a los Templarios, lo curioso
es que la mayoría de las veces
recaudaban impuestos y/o contribuciones
de los cuales ellos mismos estaban
exentos.
Los importantes fondos que manejaban les
permitían adelantar plata o financiar a
los mismos reyes en complejas
operaciones de finanzas públicas,
operaciones éstas que seguían aumentado
la fortuna y el poder de la Orden.
El personaje más conocido y honrado en
Paris era el hermano encargado de las
funciones de tesorería debido a sus
contactos con el Rey y sus ministros.
En el Temple también funcionaban una
especie de ventanillas abiertas al
público donde éste hacia sus depósitos,
se pagaban las rentas y pensiones reales
a sus beneficiarios. Cada uno de los
cajeros llevaba su propia contabilidad y
en diferentes monedas, al cierre se
hacía la relación de las operaciones.
En cuanto a las rentas de los dominios
templarios, todos los priores o
comendadores debían depositar los
excedentes de sus explotaciones en forma
y fecha regulares, se hacían auditorias
y controles periódicos para el fiel
cumplimiento de estas obligaciones.
Con respecto a los depósitos de grandes
señores y príncipes, comerciantes,
mercaderes y peregrinos, se trataban por
igual no importando cuán elevada o
pequeña fuese la suma involucrada.
Cuando uno de estos clientes depositaba
dinero o metálico se le abría una
especie de cuenta corriente, se le ponía
ciertas condiciones de reembolso, en qué
tipo de moneda y en qué lugar se debían
efectuar éstos etc. También a los
Templarios se les confiaba el cobro de
rentas y su reinversión, ejecuciones de
contratos y reembolsos de deudas.
La originalidad de los templarios
radicaba en imitar a los banqueros
italianos en cuanto a dar movilidad y
posibilidades de reinversión a los
fondos a ellos confiados pero le
agregaban respaldo, habilidad y rectitud
que la Orden garantizaba a sus clientes.
Se hacían lo que hoy se conoce por
balances tres veces al año; en la
Ascensión, en el día de todos los Santos
y en la fiesta de purificación de la
Virgen.
La clientela establecía cartas de pago
que por su escueta y tajante redacción
fueron los antecesores de nuestros
"cheques", éstos eran a la vista, con
identificación o no del beneficiario y
pagable en diferentes lugares; se podían
girar sumas de dinero de una encomienda
a otra.
Los que tenían cuentas en los Templarios
podían hacer traspasos de una cuenta a
otra mediante escrituras, sin
movimientos reales de fondos.
Adoptaron los principios de la partida
doble en su contabilidad, los propios
administradores de las encomiendas
actuaban como notarios públicos, daban
fe de actos entre terceros.
Si bien la usura o interés estaban
prohibidos, se cobraban algunas veces
sumas de dinero al entregar la suma
original (mayor deuda inicial) pero por
conveniencia algunas veces los
Templarios prestaban sin interés a reyes
y señores. Eran extremadamente prudentes
en los préstamos, generalmente existía
una garantía que como mínimo cubría el
importe del préstamo. Existían cláusulas
punitorias o multas en caso de
incumplimiento. También se les
encomendaba la custodia de bienes en
espera de ejecución.
La Orden del Temple se fue convirtiendo
prácticamente, en forma natural, en un
poderoso emporio económico-financiero y
en la primera mitad del s.XII en un
eficientísimo sistema financiero
internacional, el más importante de su
tiempo.
Todo el mundo busca en un sistema
financiero la seguridad. Seguridad en el
buen fin de las transacciones,
garantizada por una firma multinacional
por encima de los gobiernos. Sólo
reconocían la autoridad del Papa, todos
requisitos que cumplía el Temple,
agregándole el carácter inexpugnable que
tenían sus castillos y establecimientos,
y fundamentalmente la solvencia absoluta
que demostraron siempre, hasta el fin,
sus administradores.
Como veremos más adelante, siguiendo sus
operaciones de inversión, que fueron
uniformes durante su accionar, debemos
intuir que el núcleo importante de sus
riquezas, al momento de la caída de la
Orden, estaba invertido, con buenas
garantías y con cláusulas que los ponían
a cubierto de incumplimientos y/o como
diríamos hoy en día de "defaults".
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DESARROLLO DE NEGOCIOS TEMPLARIOS
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Príncipes y papas rivalizan en la
generosidad hacia los Templarios,
donándoles plazas fuertes y dominios a
algunos e inmunidades y privilegios a
otros.
Mucho antes de la muerte de San Bernardo
la Orden ya estaba instalada en casi
todos los reinos de la cristiandad.
Desde principios del siglo XII Enrique I
de Inglaterra le había otorgado tierras
en Normandía, en 1129 en Castilla, en
1131 en la Rochelle, 1136 en el
Languedoc, luego en Bretagna y Alemania.
En España comienza el gran despliegue
del Temple cuando Alfonso I de Aragón y
de Navarra les cede su reino.
De todas parte el oro fluye hacia sus
arcas, algunos les pagan rentas anuales
pero no solo en metálico; comienzan a
recibir especies y mercaderías de todo
tipo; nada es rehusado: viñas, praderas.
Para muchos pecadores de noble sangre no
existe mejor intermediario para sus
culpas ante Dios que estos
monjes-soldados. Se le ceden tierra con
derechos a peaje, de tala de bosques,
acequias, navegación de ríos, puentes
etc.
Luis VII les dona un gran terreno, en
una zona pantanosa al norte de Paris
donde se construye la famosa torre del
Temple, sede central de la orden. Solo
en el actual territorio francés llegan a
explotar 9000 encomiendas, verdaderas
empresas agrícolo-ganaderas.
Los monjes-soldados son extraordinarios
trabajadores, tanto en las batallas como
en las encomiendas, son expertos en
recuperar tierras improductivas,
desmontan grandes extensiones de
terrenos, grandes forestas, secan
pantanos, arbustos y pastizales. A
menudo reciben tierras que nadie quiere
y les dan valor (developers), construyen
casas, granjas, castillos, toman mano de
obra y fundan ciudades.
En Paris las posesiones Templarias
representan un tercio de la superficie
de la gran capital francesa.(1211).
En Oriente tienen las prerrogativas del
botín; cada ciudad, cada fuerte que
conquistan allí, pasa a ser de propiedad
de los templarios .
La secta de los musulmanes Assasin, les
pagan un tributo anual de 2.000 besantes
de oro.
Los derechos hereditarios que perciben
los soberanos, no se los cobran cuando
el heredero es el Temple.
Otra gran habilidad de la Orden es su
maestría para organizar la distribución
comercial de sus productos.
Las ferias de Province, por ejemplo,
eran casi internacionales y duraban
meses enteros. Eran muy importantes en
comercio de lanas, hilados y cueros.
En estas ferias, verdaderos precursores
de los actuales "shoppings", la Orden se
encargaba de su organización, alquilaban
los puestos o espacios, a los
comerciantes se les daba servicios de
custodia de valores y mercaderías.
Sobre la comercialización de los
productos en estas ferias, los
Templarios recibían una especie de IVA,
era un valor añadido al precio. (Este
gravamen fue donado por los condes de
Champaña)
En varias oportunidades compraban a los
señores del lugar el derecho a percibir
ciertos impuestos; es así que en 1214
compraron al conde de Montigny el
"tonlieu" de la carne y el ganado en
pié; en 1243 hicieron lo mismo con las
pieles, en aquel momento había en
Province 124 talleres de cuero; no hay
duda que hicieron casi un monopolio de
esta industria.
Qué hacían los Templarios con estas
ganancias? La mayor parte iba al tesoro
de la Orden para abastecer a las tropas
y castillos de Tierra Santa, pero otra
no menor se destinaba a adquirir nuevos
bienes que a su vez fueran rentables;
nuevos diezmos y nuevas rentas seguras y
regulares.
Los hermanos del manto blanco alquilaban
sus casas y tiendas y vendían los
productos de sus granjas a través de
intermediarios; incluso poseían cadenas
de carnicerías donde vendían el producto
a precios razonables, lo que les
acarreaba la cólera de otros pequeños
comerciantes que no podían competir con
ellos.
En Inglaterra el dinero provenía de las
rentas, el comercio y las operaciones
financieras. Comercio y Finanzas
constituían la fuente de negocios con
los mejores resultados. Aparte de la
compra venta de artículos de comida y
vestir en ferias y mercados, los
Templarios ingleses organizaron un
productivo mercado de lanas, granos,
pescados y productos lácteos.
Específicamente en lanas lo concentraron
en Yorkshire y Lincolnshire, con tan
alta calidad que aún hoy estas
localidades siguen siendo famosas por
sus "casimires". Esta sola rama de
comercio significaba para la Orden cerca
de del 50% de los beneficios originados
en el reino de Inglaterra.
Londres era el centro de sus
operaciones. Probablemente empezó cuando
Hugh de Payens inauguró su Torre en
1128. Las actividades bancarias del
Temple se hacían objetivamente desde
aquí. Desde el edificio situado
alrededor de la Iglesia Circular,
operaba un sistema nacional e
internacional de crédito y finanzas.
Reyes, mercaderes y nobles depositaban
oro, plata y joyas para su salvaguarda,
y ,a su vez, acudían por créditos o para
realizar pagos a ultramar. Se trataba en
lo posible de no involucrar el efectivo
o la caja; se empleaba con gran difusión
el invento Templario de los cheques o
letras de cambio para transferencias sin
movimiento de metálico.
El Temple actuaba de dos maneras: como
depositario del tesoro real y como
agencia donde esos beneficios se
recolectaban y auditaban. Aquí también,
los Templarios recolectaban los
impuestos respecto de los cuales ellos
estaban explícitamente exentos.
Simultáneamente con sus convoyes armados
y vigilados por tierra y por mar se
encargaban de los movimientos de los
fondos reales de un lado para otro.
También se los aprovechaba para enviar
mensajes o decretos reales a sus
súbditos distantes, algunas veces con
personales embajadores, los Templarios
eran correo y agentes de viajes. También
eran activos consejeros "advisors", lo
que hoy llamaríamos asesores en el
Parlamento y en sus Ministros.
En Europa las posesiones de la Orden
llegaban desde el estuario de Kenmare en
Irlanda hasta Croacia y Eslovenia. En
Alemania, a pesar de la Orden teutónica,
había comanderías templarias en Hanover
y Berlín. En Italia había importantes
edificios y viñedos en Roma, Nápoles
Perugia y Verona entre otros. Adonde
realmente eran importantes , por razones
estratégicas, eran en la isla de Sicilia
(Messina, Trapani, Siracusa y Palermo),
en todos estos enclaves
agrícolo-industriales las organizaciones
templarias eran muy parecidas,
evidentemente solo en las grandes
capitales Londres, Paris y Roma la vida
era más sofisticada y cosmopolita. Allí
tuvieron lugar las grandes operaciones
financieras, donde la Orden aceptó
cuentas corrientes, grandes depósitos,
empeños de joyas. Se efectuaron
operaciones de créditos y adelantos de
dinero, se extendieron seguros de
traslado etc.
Eran tan expandido y aceptado el uso del
Temple como agente financiero oneroso,
que como ejemplo tenemos que una vez el
propio Papa, Alejandro III pidió
prestadas 150 libras y tuvo que repagar
158. Los Templarios no llamaban a esto
interés, decían que era el resarcimiento
por el tiempo, los trámites y molestias
además del riesgo del movimiento de las
monedas.
El Temple y sus saneadísimas finanzas
tuvieron mucho que ver con aquella
eclosión constructora que llenó de
monumentos religiosos y de nuevas formas
de arquitectura las ciudades cristianas.
El siglo XII es el siglo de las
catedrales. A partir de 1140 se van a
construir 150 iglesias de las cuales 80
son catedrales.
En 1140 se empieza la catedral de Noyon,
1153 la de Senlis, en 1163 Notre-Dame de
Paris, en 1166 Piotiers, 1170 Sens y
Lisieux, 1175 Soisssons, 1194 la de
Chartres, 1200 Rouen, 1211 Reims, 1218
Coutances, 1220 Aimiens, 1229 Toulouse,
1240 Strasbourg, 1247 Beauvais, 1250
Metz, 1262 Troyes por no decir que las
más importantes.
Estas canteras de obra monumentales
insumirían períodos muchos años, decenas
de ellos, durante los cuales se pagaron
arquitectos, talladores de piedra,
albañiles, carpinteros, escultores,
vidrieros.
Una pregunta surge inmediatamente. Con
qué plata se hizo todo esto? Como se
organizaron las obras?
Como vemos el problema no era solo la
disposición de fondos, sino el trabajo
de titanes, que tardaba lustros enteros,
de lo que hoy llamaríamos "Dirección de
Obra".
Coordinar las encomiendas de arquitectos
y constructores capaces de iniciar esa
manera distinta de concebir el templo,
resolver los arduos problemas técnicos
que se planteaban, totalmente novedosos,
presupuestar y efectivizar los flujos de
fondos necesarios para esta grandes
obras, sin duda requerían de personas o
instituciones poderosas en dinero y en
conocimiento, además de inmune a los
avatares políticos de la época para que
no se interfiriera las construcciones
proyectadas.
Fuera de toda duda, y además, porque en
este caso así lo avalan documentos, solo
la Orden del Temple pudo estar en
condiciones de afrontar los enormes
dispendios y la organización de obras
monumentales como éstas.
Tantos maestros de obra, tantos
talladores de piedras, tantos albañiles,
tantos carpinteros. Eran necesarios
organizarlos, coordinarlos, enseñarles y
fundamentalmente pagarles. Se debía
efectuar las mismas tareas para la
utilización de los transportes, los
encargados de maniobras, los
supervisores, los adoquineros, los
aguateros, los cocineros, los tiradores
de cables, escultores, vidrieros,
carboneros etc.
El pueblo no tenía ninguna
disponibilidad de dinero, los reyes y
señores tampoco. Las comunas apenas se
abastecían a si mismas, hay una sola
respuesta: EL TEMPLE.
Los templarios fueron los catalizadores
de una obra que hubiere podido ser
anárquica, y que se constituyó en una
unidad básica del conocimiento medieval.
Los templarios adquirieron de Oriente
los principios básicos que regirían la
estructura de la construcción y la
costumbre - tomada de las cofradías de
construcción islámica- de asociar en un
fin común a todos los que intervendrían
en la gran obra.
Iniciados en los secretos del
conocimiento y en su expresión por medio
de la piedra, los canteros y maestros de
obra habrían adquirido su saber en los
conventos templarios y habrían salido de
ellos encuadrados en logias y embebidos
de una aspiración expresiva común. El
Temple fue el aglutinador de las
cofradías de constructores.
Para organizar y transmitir a través de
los años, dado que las obras muchas
veces abarcaban varias generaciones de
individuos, los conocimientos, la
organización de las obras, la
coordinación de los gremios, las
distintas etapas de construcción, como
se debían escalonar lo provisión de los
múltiples elementos que componen una
catedral gótica, se manejaban con
presupuestos y planes que hoy
denominaríamos de camino crítico o "perts".
Un hecho fundamental para tener en
cuenta en el poderío económico de la
Orden es la Marina Templaria. Muchos
historiadores prestan especial atención
al ejercito templario de tierra pero
poca a su escuadra. Aspecto fundamental
para comprender el auge de la actividad
económica de la Orden. La diferencia
esencial con la escuadra del Hospital
era que ésta última estaba destinada
primordialmente al combate, la del
Temple era más "comercial". Los
Templarios siempre tuvieron cordiales
relaciones con los mercaderes de Venecia
y su Dux.
La base del comercio mediterráneo estaba
en el puerto de Marsella, se
transportaban unos 6 mil peregrinos al
año, dándoles todo servicio. Otras de
sus servicios comerciales preferidos
eran el transporte de armas y armaduras
de guerra con sus caballos.
La Rochèlle era el otro importante
puerto en el Atlántico Norte, rodeado de
una red de encomiendas fortificadas, del
cual nos ocuparemos más adelante.
Lo que hoy
denominaríamos turismo o transportes de
personas, constituía una fuente de muy
interesantes ingresos para la Orden.
Se efectuaba un incesante comercio de
personas y mercaderías a través de la
flota; subir a bordo de un buque del
Temple suponía pagar menos pasaje,
beneficiarse con una seguridad máxima
para la época, calidad del personal a
bordo, confiabilidad de navíos y
aparejos (eran muy bien cuidados y
modernos); se tenía asegurada una
corajuda y organizada defensa en caso de
ataque por los piratas. Aquí también
tuvieron que hacer convenios con los
armadores de barcos de Marsella por la
dura competencia que significaba el
Temple en estos aspectos. Al botar
barcos grandes para transporte de
personas (carracas de 30 metros de largo
y ocho de ancho, con dos mástiles y seis
velas) llevaban más de 300 personas, por
viaje; además incluían naves menores de
escolta y especialmente las tafureas,
que tenían una especie de rampa a sus
costados para embarcar caballos. Eran
verdaderas caballerizas flotantes,
además completaban el "convoy" con las
muy famosas naves de guerra: las galeras
(40 metros de largo y 6 de ancho).
Este lucrativo
negocio, al que mayormente lo
constituían los peregrinos que iban a
los Santos Lugares, llegó a alcanzar,
como dijimos, un tráfico cercano a las
6.000 personas por año, que viajaban
desde Francia, Inglaterra, Italia y
España.
Todas las casas templarias, sin
excepciones, eran usadas como
alojamientos transitorios para viajeros.
Estos eran atraídos por su seguridad y
completa gama de servicios. Reyes,
obispos, embajadores, legados papales y
diplomáticos utilizaban estos
alojamientos, muy bien pagos, algunas
veces por largos períodos que llegaban a
ser años.
Es evidente que este gran desarrollo de
negocios conformados por la producción
agrícola de las encomiendas, las
donaciones, el tráfico de mercancías de
todo tipo, las rentas regulares por
recaudaciones de impuestos, explotación
de servicios públicos, explotación de
una inmensa flota, todo ello acompañando
a la desbordante actividad financiera
pone en evidencia un sentido moderno de
la diversificación de negocios y un alto
grado de eficiencia para lograr
objetivos superlativos en pos de una
meta, que no podemos minimizar como un
simple deseo de obtener el poder de la
riqueza material por la riqueza en sí
misma.
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EVOLUCION PATRIMONIAL DE LA ORDEN
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El básico concepto
que manejaban, que hoy día parece una
verdad de Perogrullo, era que la riqueza
conceptualmente no es solamente oro y
plata; ésta está constituida por la
tenencia de bienes que permiten generar
más bienes, y a su vez tampoco la
riqueza es un fin en sí misma sino una
de las mejores herramientas para llevar
a cabo una acción civilizadora.
La fortuna del Temple era esencialmente
inmobiliaria, proveniente de donaciones,
algunas muy considerables, de compras e
intercambios. Los templarios eran
excelentes administradores, la mayoría
de las encomiendas templarias eran
agrícolas, pero no eran simples granjas
sino verdaderas empresas practicando a
gran escala y según la calidad de sus
suelos la policultura.
Todo lo que se
producía y no se consumía se vendía. Se
le agregaba lo producido por alquileres
y percepción de derechos o impuestos de
toda índole específicamente con la
explotación de servicios como molinos
comunitarios, aserraderos, hornos,
peajes de puentes y rutas, y servicios
de vigilancia en las vías de
comunicación.
Su capital humano estaba constituido por
las fuerzas de los Caballeros Templarios
propiamente dichos que algunos
historiadores hacen llegar a 15.000
lanzas, más los escuderos y sargentos,
turcopoles, servidores y demás miembros
de la rama militar, y todo el personal
de apoyo; colaboradores, "Las Compañías
del Santo Deber", artesanos y granjeros,
marinos, administradores, contables, que
se estima que alcanzaban mas de 70.000
individuos. Esta última rama estaba
gobernada por el Comendador de la Orden,
cuarta dignidad, que se denominaba
Comendador de la Tierra de Jerusalem,
Jefe de la Escuadra Templaria y
Comendador de Acre. Era el que manejaba
la tesorería y las finanzas de la Orden.
Algunos estudiosos
elevan las rentas anuales del sistema
económico templario a 50 millones de
libras anuales, otros indican que las
mismas alcanzaban más de 100 millones,
una u otra son cifras pavorosas para la
época.
Recientemente en una universidad de
negocios de Estados Unidos de América (Harvard),
se efectuó un estudio comparativo
llevando a moneda constante las
diferentes grandes fortunas de nuestra
historia; se compararon las fortunas de
Napoleón, Bill Gates, la Reina Cleopatra,
Los Templarios y Julio César. El primer
lugar fue para Bill Gates y el segundo
para La Orden del Temple.
En Francia solamente, la Orden llegó a
poseer cerca de 2.000.000 de hectáreas.
En España poseían 36 castillos en
Aragón, monopolizaban la producción y
venta de sal de dicha región, en
Castilla tenían funcionando 34 bailías,
12 conventos y numerosos e importantes
castillos y fortificaciones.
Pero, sin duda, el patrimonio más
importante del Temple, y que sin duda le
permitió acrecentar muchísimo su poder y
riqueza, fue el manejo de la información
y la discreción de sus acciones.
Con todo el
entramado económico, sin duda uno de los
más potentes de la historia, teniendo en
cuenta los enormes gastos de mantener
las milicias de Tierra Santa, admitiendo
además como fuente para la financiación
de las más famosas catedrales góticas,
en un tiempo inverosímil por lo corto,
los resultados o beneficios obtenidos en
toda la actividad económica financiera
que estudiamos, no terminan de cerrar
los números. Ya sabemos que los archivos
de estos aspectos desaparecieron en su
totalidad cuando los Templarios cayeron
en cautiverio, pero la simple
constatación de los hechos, nos permite
deducir, que hubo gran intervención de
la Orden en los aspectos económicos que
mencionamos y no nos queda otra que
tomar de ellos los indicios que nos
proporcionan.
A menudo éstos son los bastante claros
como para formular hipótesis que no
resultan ni descabelladas ni
inverosímiles y resultan compatibles con
lo que conocemos de los Templarios.
Como primer ejemplo de este tipo de
"operación", en la península Ibérica el
Temple usufructúa la utilización de una
de sus "claves secretas" y empleando lo
que hoy llamaríamos "información
confidencial", logra hacerse de la
explotación de unas minas de oro
supuestamente agotadas.
La historia es la siguiente, el monarca
leonés Fernando II recibió la ayuda del
Temple cuando con éxito llevó a cabo su
campaña contra los moros por la
conquista de Extremadura; se sucedieron
las comanderías o encomiendas templarias
en la zona, pero una vez estabilizada
ésta el monarca les donó a los
Templarios el famoso castillo de
Ponferrada.
Si se piensa como
primera apreciación, que fue para
proteger el paso de los peregrinos a
Tierra Santa, parece una donación
lógica, pero que se lo reforzara y se le
diera una características de bastión
súper fortificado, cuando justamente la
región estaba pacificada, parece no
tener sentido; sin embargo los
Templarios reforzaron al máximo sus
defensas y construyeron una línea de
fortalezas alrededor (Corullón, Peros,
Cornatel, Balboa etc.) En poco tiempo el
Temple se constituyó en el dueño de un
cinturón defensivo impresionante, tanto
como aparentemente inútil, salvo que, y
es aquí donde aparece el aparente
"misterio templario", que se puede
explicar nada más que por acceso a
información confidencial, los Templarios
tuvieron en cuenta que todos estos
puntos defensivos encabezados por el
famosos castillo rodeaban un espacio muy
particular, allí estuvo el área del
yacimiento aurífero más importante del
Imperio Romano en la Península Ibérica:
Las Médulas.
Curiosamente ninguna crónica de la época
hace referencia directa o indirectamente
a ello. Este absoluto silencio no deja
de ser sospechoso, sobre todo si tenemos
en cuenta que las fortalezas templarias
rodeaban y controlaban materialmente el
territorio antiguo ocupado por el
yacimiento. Lógicamente no existe ningún
documento que avale esta explotación.
Pero las grandes medidas de seguridad
adoptadas y las fuertes inversiones en
castillos y fortificaciones, así como
los grandes movimientos de tropas en la
región, no hacen dudar de la existencia
de un gran secreto que ni los reyes
debía saber.
Otras de las grandes incógnitas,
llamémoslas económicas, es desde un
punto totalmente técnico, el incremento
de la base monetaria circulante en la
Alta Edad Media. Existen mucho indicios
de que nuestros queridos Templarios
tuvieron algo que ver en ella.
Antes del siglo XII la circulación
monetaria, basada preponderantemente en
metálico amonedado escaseaba
sobremanera, durante los siglos XII y
XIII surge una época de recirculación y
aumento de la masa monetaria, y está
probado que no surge de la circulación
de papel representativo de dinero
(letras y cheques); es dinero real y
contante, que no causa inflación porque
está basado en su ley de oro o plata.
De dónde viene esta masa de dinero que
favorecerá la economía del mundo
cristiano?
Quién o quiénes lo "dosifican" para que,
justamente, no traiga efectos
perniciosos como aumentos de precios e
inflación?
Las preguntas que se plantean, creo que
lo adivinan, tienen una sola posible
respuesta: El Temple.
El oro sigue siendo
escaso, pero la plata comienza a correr
fluidamente, a pesar que no fueron
descubiertas nuevas minas de este metal.
En esta circunstancia circula una gran
cantidad de monedas de plata, los
templarios no son ajenos a ello.
Si nos atenemos a una simple ley
económica como la de oferta y demanda
nos damos cuenta de que la plata es más
barata que el oro simplemente por que
hay más oferta de ella.
Quiénes son los que ponen mayor cantidad
de plata en circulación? Quiénes manejan
como dijimos las cotizaciones de las
diferentes monedas? Respuesta : Los
Templarios.Ellos prestan enormes sumas e
invierten en grandes construcciones
(Castillos y Catedrales) porque "tienen
plata".De esta situación se populariza
la expresión " Avoir de l´argent",
"Tener plata", que perdura aún en
nuestros días.
El Temple tiene suficiente metal para
acuñar monedas propias en aquellos
lugares donde están autorizados a
hacerlo, y/o a entregar lingotes de
metal a los soberanos para que estos
acuñen sus propias monedas.
De dónde provienen
estas reservas? los templarios reciben
especies y objetos de valor a cambio de
metal para acuñar, lo entregan en
lingotes. De dónde lo extraen? Las
viejas minas de los romanos están
exhaustas, la minas de Alemania y Rusia
van a ser descubiertas en el próximo
siglo, de Palestina no puede ser ya que
estaban agotadas o no existían más.
La única explicación lógica es que Los
Templarios dispusieron, conocieron y
explotaron el único lugar donde había
grandes filones en producción capaces de
dar a Occidente las necesarias reservas
para su progreso económico: América del
Sur
Aquí volvemos a ocuparnos del famoso
puerto de La Rochèlle, misterioso puerto
Templario que aparentemente no servía
para nada; en este punto comienza a
tener una asombrosa lógica.
Nadie supo explicar
por qué la Orden tenía un puerto tan
importante sobre el Atlántico. Las
relaciones con Inglaterra estaban
aseguradas vía Flandes y Normandía, las
de Portugal y España se hacían o por
tierra o a través de Burdeos.
Qué tipo de actividad tenía este puerto,
con grandes instalaciones, una numerosa
flota anclada permanentemente allí, un
grupo de importantes encomiendas
alrededor y una sugestiva y numerosa
presencia de hermanos del Temple en la
zona.Una vez más deben sacarse
conclusiones basadas en el análisis de
los hechos,; los archivos de la Orden
desaparecieron, no nos quedan pruebas
fehacientes.
La primera conclusión es que la
importancia y utilidad de este puerto
radicaba en que servía de enlace con
América, ya que si esta era su
finalidad, geográficamente su ubicación
era perfecta.
Existe un mapa del Atlántico Norte y
parte de Sud América, hecho por un tal
André de Coulours, con la leyendas "SECRETUM
TEMPLI" y un dibujo de una figura humana
con un penacho de plumas y un arco y
flecha, semidesnudo que bien podría ser
un indio americano,.
Además se han hecho estudio de la
composición del mineral de ciertas
monedas de plata que circulaban en la
Europa Medieval y se ha llegado a la
conclusión que su origen no es europeo.
Jean de La Varende
en su libro "Gentilshommes", escritor
muy meticuloso e informado, no pone
ninguna duda al aseverar que los
Templarios viajaban regularmente a
América.
Pero como siempre donde intervienen los
Templarios existen pocas pruebas
concretas, las mismas fueron celosamente
borradas.
De lo que si no hay duda, es que la
plata era rara en la Alta Edad Media, se
acuñaban solo monedas de oro y bronce.
En Oriente, la Plata valía más que el
oro, pero al finalizar la Edad Media las
monedas de plata eran las más corrientes
y comunes, y su cotización era inferior
al oro y superior al bronce.
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HIPOTESIS DEL DESTINO FINAL DEL
PATRIMONIO DE LA ORDEN
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Los templarios eran
los mejores marinos, los más eficientes
capitalistas, los inigualables
constructores y probablemente los
mejores y más cultos profesionales
económicos-financieros de la época.
Gracias a estas habilidades se estima
que cerca de los 4/5 de los templarios
franceses pudieron eludir el cerco del
rey francés y que gran parte de la
riqueza de la Orden quedó fuera de las
garras del mismo, enviándolo a otras
regiones, diseminándola por Europa En
todo este operativo los Templarios
demostraron una gran habilidad en el uso
de mapas, navegación y en general
matemáticas de todo tipo; lástima que
debido a su huida de Francia se
perdieron los archivos de todos estos
movimientos y aún hoy se sigue buscando
el tesoro oculto de la Orden.
Cuando cae Acre en
1291, los templarios retornan a Europa y
se dedican a algo que ellos saben hacer
muy bien: Finanzas.Esta circunstancia
combinada con la pérdida de Tierra Santa
(que aparentaba ser el único objetivo
"oficial" de la existencia de la Orden)
trajo un creciente desprestigio de la
Orden dentro de los pueblos Europeos,
propiciado además por los grandes
señores y príncipes que veían un peligro
en la existencia, aparentemente ociosa,
de la poderosa y rica orden dentro sus
Estados, muchos veces dependiendo de
ella por cuestiones de finanzas,
comenzando a utilizar aquí también un
nuevo concepto para manejar la opinión
pública: la propaganda.Nogaret y sus
acólitos lo emplearon eficazmente contra
los Templarios.
De todos modos
desde 1291 hasta su caída en 1307 (16
años) Templarios S.A. siguió haciendo
magníficos negocios y cubriendo
necesidades financieras de príncipes y
monarcas.Qué estuvieron programando y
ejecutando los Templarios en las
vísperas del aquel fatídico octubre de
1307?
Adónde fueron los hombres, pertrechos y
bienes que lograron escapar de Felipe IV?
Se conoce que en
Francia había 3000 Caballeros
Templarios, ya sabemos con todo su
sequito, equipamiento y caballos. La
famosa redada del monarca francés logró
apresar alrededor de 600 o 700
templarios.
Adónde fueron? Por
dónde desaparecieron? Adónde llevaron el
famoso tesoro templario que se cree
poseían en esa época?
Es de suponer que
siguiendo sus pautas de inversión, al
momento de su caída, gran parte de las
riquezas de la Orden estaban a buen
resguardo, bien invertidas, con buenas
garantías y seguramente con un buen
rendimiento. Qué pasó con lo que estaba
en esas condiciones aquel fatídico
octubre de 1307? Se perdió?, No es
creíble, sobre todo teniendo en cuenta
la prolijidad y meticulosidad de los
Templarios.Seguramente, Los hermanos del
Temple hicieron lo que cualquier hombre
de negocios en la actualidad hubiese
hecho ante el eventual problema. Se
hubiera organizado la realización de
activos, acelerado las cobranzas y con
los resultados de dichas liquidaciones
hubiesen tratado de poner a salvo su
riqueza en otros lugares, fuera de
peligro.
Esta hipótesis
refuta también la teoría de su entierro.
Seguramente los tesoros templarios luego
de algún período de quietud, deben haber
continuado reproduciéndose, siguiendo
las pautas modernas.Teniendo en cuenta
la operatoria de Templarios S.A. a lo
mejor no existió tal misterio. Los
Templarios eran una progresista facción
de gentes que estaba constantemente en
busca de nuevos mercados y oportunidades
de negocios, sobre todo en esa época,
luego de la caída de Acre, por lo tanto
es dudoso que tuvieran recursos
inmovilizados en una gran flota, con
todos los gastos que ello acarrea, y
además anclada en el puerto. Lo más
lógico es que estuviera toda en
movimiento llevando gentes y mercaderías
hacia los distintos destinos abastecidos
por el Temple. Si bien seguramente había
un buen numero de naves en el puerto lo
más probable es que estuvieran los
grandes barcos mercantes y los galeones,
recorriendo el Mediterráneo y el
Atlántico ganando dinero para los
objetivos de la Orden.
Estos objetivos que
hoy día llamaríamos "capitalistas"
estaban lejos de la percepción de un
monarca como Felipe IV. y de algunos
historiadores más proclives a la
hipótesis del martirio inútil de la
Orden.En la caída de los Templarios,
casi todos los autores se ocupan del
destino de las propiedades urbanas y
rurales de la Orden pero casi nadie ha
investigado lo que sucedió con los
depósitos e inversiones que formaban la
base del sistema financiero del Temple.
Tampoco el interés del mundo se ocupó
del destino de los millares de
Templarios y sus colaboradores que
entrenados y acostumbrados a un sistema
económico y financiero excepcional,
desaparecieron de la faz de la tierra. O
no?
Existen muchas
teorías en cuanto al destino de los
hombres y bienes de la Orden. La más
común es la que interpretó que el Temple
siguió la ruta del Mar del Norte y
terminó refugiándose en Escocia,
perdiéndose en el tiempo y asimilándose
a los señores y costumbres de la
región.Ahora aquí también los vuelvo a
invitar a olvidarnos de lo convencional,
de los cientos y cientos de páginas que
se han escrito al respecto, de las
diferentes tesis y demostraciones que se
hicieron fundamentado distintas
hipótesis, interesadas o subjetivas, y
analizar una, que por lo simple y lógica
merece nuestra atención.
Como siempre,
pongamos en la mesa esa gran habilidad
de los Templarios, expertos en el arte
de maniobras de distracción y de alejar
sus verdaderas intenciones de las
aparentes acciones que llevarán a
cabo.Primeras incógnitas. Si la
hipótesis de Escocia fuese la verdadera.
Cómo es que no se detectaron los
movimientos de hombres, pertrechos,
bienes, etc. , través del Canal de la
Mancha o del Mar del Norte?
Verdaderamente no se tienen noticias de
los supuestos 18 galeones que zarparon
de La Rochèlle, tampoco en ningún otro
puerto francés, ni en España, ni en
Portugal, menos por Gibraltar o su paso
al Mediterráneo. Es poco probable que
los servicios informativos de Felipe IV
no hubiesen detectado un movimiento
semejante marítimo, o por sus rutas.
Tampoco ningún
cronista de la época, inglés, español,
portugués o italiano tuvo alguna
información al respecto. Se hace
bastante difícil pensar que un
movimiento de tal magnitud no se hubiera
detectado en la Europa de ese octubre de
1307.La otra incógnita es el propio
comportamiento de los templarios.
Estaban tan poco informados para no
sospechar o vislumbrar el sombrío futuro
que les estaba preparando el Rey francés
y sus astutos ministros?Aquí también,
por un instante olvidemos el espíritu
militar derrotado y deprimido por la
perdida de Acre, que sin duda embargaba
al Maestre Molay y a algunos de sus
principales dignatarios, y pongámonos en
la "túnica" de los Templarios
financistas.
Éstos venían
"sufriendo" desde hace tiempo las
medidas de índole económica, arbitrarias
y contrarias a una sana y honesta
administración, que había impuesto
Felipe IV, a quién por algo se lo
llamaba el Rey Falsificador, totalmente
opuestas a las políticas económicas
financieras del Temple.En efecto, ya en
1296, Felipe ordenó una devaluación de
la moneda alterando su ley en metálico,
raspando el metal y agregando plomo en
la emisión de monedas. En el año 1305
devaluó en dos tercios el signo
monetario, causando una suba de precios
y por lo tanto una espantosa inflación,
que ocasionó que el pueblo iniciara una
serie de protestas callejeras (¿Serían
los orígenes del "piquete"?)
Y finalmente,
aunque parezca mentira Felipe, el
Hermoso, inventó el "corralito". En ese
año emitió una ordenanza que prohibió
exportar del reino de Francia oro,
plata, lingotes, monedas y vasos
preciosos, además prohibió la
negociación de bienes franceses
utilizando letras de cambio. Creer que
todos estos hechos, que afectaron
directamente la actividad bancaria del
Temple, y los colocaron exactamente en
las antípodas de los intereses del
estado francés, no los advirtieron de
las intenciones del monarca , realmente
creo que sería subestimarlos seriamente.
Eficiente y prolijo como era el accionar
templario en estos terrenos, ellos
seguramente deben haber tomado medidas y
encarado acciones que protegieran sus
intereses y por ende los objetivos
primordiales de la Orden.
En este punto es
donde aparece una teoría, propuesta por
dos investigadores ingleses, Butler &
Defoe en su libro "Monjes y Banqueros"
que tiene el atractivo de su simpleza, y
una vez más de corroborar aquello de lo
que no nos dimos cuenta, a pesar de
estar siempre frente a nuestros ojos .
Llamaremos a esta
"la Teoría Suiza".
En el año 1291, muy cerca en el tiempo
de las fechas claves que mencionamos
anteriormente, Uri, Schwyz y Unterwald,
los tres cantones originales formaron el
embrión de la Confederación Suiza, se
revelaron contra la opresión del Imperio
Germánico y crearon con la sucesiva
adhesión de otros cantones de la región,
uno de los estados que aún hoy es un
ejemplo curioso por su sistema
superdemocrático de gobierno, su
llamativa neutralidad y ciertas
características que lo hicieron único a
través de la Historia y en el contexto
político actual.Su bandera casualmente
es cuadrada, de fondo rojo con una cruz
blanca. Varias banderas y escudos de sus
22 cantones tienen cruces, símbolos y
colores que podrían ser interpretadas
perfectamente como de origen templario.
Siempre se distinguieron por la bravura
y honestidad de sus soldados. Otra
coincidencia, los actuales guardias del
Vaticano, no son los famosos Guardias
Suizos?.
Esta región de la
Europa Central, no era un misterio para
los Templarios, la Orden monopolizaba en
la zona el movimiento de soldados,
mercaderías que iban y venían desde
Francia al norte de Italia utilizando
los pasos de montaña para cruzar los
Alpes, que actualmente son de territorio
suizo.(Casualmente en uno de los pasos
del Simplon está el famoso convento de
San Bernardo celebre por los perros de
salvataje). El pueblo de Sion (Jerusalem)
en el canton de Friburgo cuyo escudo es
Blanco y Negro por mitades como el
Beauceant Templario.
La evidente
facilidad de los Templarios para que sin
despertar sospechas y sabiendo que
vigilaban el puerto de La Rochèlle y
Marsella, fueran formando una enclave de
refugio en lo que hoy es Suiza, resulta
una hipótesis por demás atractiva.Además
si vemos lo que es hoy ese país, una
economía basada en la banca, granjas,
productos farmacéuticos, ingeniería de
alta precisión, parecería que ninguno de
estos aspectos es ajeno a los objetivos
de Templarios S.A. Los Templarios eran
banqueros , habiendo demostrado que en
sus vastas extensiones de tierras eran
expertos granjeros y explotadores de
recursos naturales, estaban involucrados
en la alquimia, madre de la química y
las medicinas orientales y sus
necesidades guerreras y constructoras
los hacía los mejores ingenieros de alta
precisión, además si consideramos
aspectos religioso culturales, en este
país conviven tres idiomas oficiales
(francés, alemán e italiano). Si bien
hay mayoría protestante, conviven sin
problemas otras religiones. Su manera
colegiada de gobernarse, su neutralidad
mantenida aún durante las dos guerras
mundiales, ser sede de organismos
internacionales (Naciones Unidas) que
sin duda estarían perfectamente acorde
con el espíritu de la Orden,son aspectos
que, creo, merecerían un estudio mucho
más exhaustivo, lógicamente mi intención
en este caso es simplemente dejar
planteada una hipótesis, a mi entender
más que razonable y lógica.
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ACTUALIDAD DEL ENFOQUE TEMPLARIO EN
ASPECTOS ECONOMICOS, FINANCIEROS Y
CONTABLES
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El resultado o
conclusión es que el Templarismo
engendró una especie de regla de cómo el
mundo debía ser regido o manejado (Mangement),
desde el punto filosófico, religioso y
sobre todo económico.En ningún lugar, ni
en Europa ni en el mundo conocido,
podemos encontrar un sistema económico
como el que fue liderado por la Orden
del Temple, y que sin duda siguió más
adelante de la caída de la Orden;
siguiendo nuestro razonamiento lo más
parecido sería la Confederación Suiza.
Mucho se ha escrito
sobre el Renacimiento, los ideales
protestantes del mundo Occidental libre
de las restricciones de la Edad Media y
del Catolicismo castrante; la Orden
encontró una forma de hacer florecer el
conocimiento, de propiciar los
conocimientos científicos y promover un
cierto orden capitalista, sin traicionar
una profunda espiritualidad.Ya sabemos
que los Templarios no fueron dioses,
tuvieron sus mas y sus menos, algunas
instituciones fueron corruptas otras
demasiados soberbias, pero sin duda nos
legaron un sistema de trabajo y un
concepto de discreción, de preservación
de la confidencialidad, de búsqueda de
la eficiencia y excelencia, que no creo
que haya razón para pensar que no sea
esto un antecedente del actual sistema
económico.
Qué hubiera pasado
si en aquel fatídico octubre de 1307,
Felipe no hubiera destruido a los
Templarios?
Los únicos que movían capitales
parecidos, en su época, eran los
mercaderes italianos junto a sus
banqueros genoveses y venecianos, pero
estos lo hacían en beneficio de sus
estados o en el de ellos propio,
constituían potencias capitalistas
nacionales o particulares, el temple era
el único que aplicaba el concepto
moderno de institución multinacional ,
esparcido por toda Europa Occidental, en
volumen nadie llegó a manejar el
"capital social" que disponían los
Templarios.
Algunos opinan que
el sistema de letra de cambio era muy
parecido a lo que hoy llamamos "cheque
de viajero", o tarjeta de crédito, que
permite retirar en un cajero automático
los fondos previamente depositados en
una entidad bancaria, en este caso el
propio Temple.No dejemos de pensar que
esto sucedía en los albores de la Edad
Media y los que nuestros caballeros de
cota de malla y manto blanco proponían,
parecía ser nada más ni nada menos que
un American Express Medieval.En cierto
modo, dada la prosperidad y el incesante
comercio desarrollado en la época,
gracias al intercambio de las cruzadas,
no difería mucho de la oferta de
consumos que hoy nos devora.Si
analizamos aquellas peregrinaciones
llenas de espiritualidad y deseos de
aventura, tampoco difieren mucho de
nuestros actuales deseos de turismo.
Unas eran motivadas por la búsqueda de
la salvación y las otras por el ocio.
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CONCLUSIONES FINALES
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Siguiendo con la
vía de deducción que nos brindan los
aspectos económicos financieros de la
Orden del Temple nos atreveríamos a
concluir que los Templarios
sobrevivieron a su debacle, virtualmente
intactos, fueron y continúan siendo una
potente fuerza de conocimiento,
espiritual y material que manejó al
mundo y continúa haciéndolo en alguna
medida, en pos de un objetivo de lograr
una civilización que lleve a la
humanidad a un futuro de perfección.
Muy avanzada la
Orden en el aspecto espiritual lo fue
también en su organización económica de
características sinárquicas y con
ramificaciones internacionales. No sería
descabellado reconocer que los
Templarios supieron preparar el futuro
dejando su huellas y su ejemplo al
alcance de aquellos que supieran
descifrar su enigma.Con sus cerca de
10.000 encomiendas, repartidas en 17
países, su poder económico hizo
tambalear a tronos y tiaras.
La Orden del Temple
tuvo en sus manos todos los recursos
para hacer arrodillar a Papas y Reyes,
pero llegado el momento no lo hizo. Los
conflictos que se hubiesen suscitado a
raíz de su rebelión habrían hecho trizas
las estructuras político-religiosas de
la época y de la civilización medieval
que tanto quisieron impulsar y mejorar.
No existen dudas de que el Temple se
propuso impulsar el bien y el avance de
la humanidad en los tiempos en que
actuó, su pragmatismo nunca les hizo
olvidar que eran hombres con ideas y
medios de la Edad Media, que trabajaban
con y para individuos con los niveles
intelectuales y psicológicos de su
tiempo, ellos que vislumbraban un futuro
distinto y mejor, llegado el momento, no
tuvieron otra salida más que el martirio
y el sacrificio de la Orden. |
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