|
Los druidas
eran los sacerdotes de los antiguos celtas Se cuidaban
del culto divino, ofrecían los sacrificios públicos y
privados y hacían de jueces en la mayoría de los
juicios. Practicaban la adivinación viendo el volar de
las aves y los movimientos convulsivos de los
desgraciados prisioneros, sacrificados para tal fin.
Desarrollaron un sistema de conocimiento de la
personalidad estudiando la posición de las estrellas en
la fecha de nacimiento con los árboles sagrados de su
religión druídica pues los árboles eran para los celtas
seres sagrados con alma, identidad y conciencia.
Los druidas conocían los secretos de estos seres
vegetales y se inspiraban en la magia de los árboles
para crear un horóscopo que ayudaba al hombre a cerca de
su futuro, pasado y a conocer su carácter.
Eran los sacrificios humanos los que constituían uno de
sus rasgos principales en sus fiestas. Las víctimas eran
empaladas, aleteadas o quemadas vivas dentro de grandes
jaulas de mimbre. Los emperadores romanos reprimieron
estas costumbres. Creían en la trasmigración individual,
que dentro de la metempsicosis significa pasar una alma
de un cuerpo a otro. Consideraban sagrados el roble y el
muérdago, que cortaban siempre con una hoz de oro, iban
revestidos de túnicas blancas y coronados de hojas de
roble. Eran maestros de la nigromancia y de las artes
ocultas, y practicaban la hipnosis. Sus moradas eran
toscas chozas en forma de colmenas. Existían entre ellos
sacerdotisas, que se pintaban el cuerpo de color negro
durante sus ceremonias religiosas.
Se dice que el célebre Stonehenge, edificado como
observatorio astronómico, fue utilizado más tarde como
templo por los druidas.
Al respecto John Aubrey, nos dice; que las piedras en
círculo y demás lugares próximos al llamado templo
central fueron construidos y empleados por los míticos
druidas.
Por otra parte R.J. Atkinson, en su obra Stonehenge y
monumentos vecinos, nos dice: en efecto, los druidas
fueron observadores de la Naturaleza, incluyendo la
astronomía, pero su localización histórica no parte con
total seguridad desde el año cuatro mil antes de Cristo.
Ram
el Celta
Arnauld de Saint Jacques en su obra Los Templarios y el
Evangelio de San Juan, nos dice que; para conocer el
verdadero origen del Cristianismo es necesario
remontarse en el tiempo y situarse en 7.000 años a.C.,
cuando los celtas dominaban la mayor parte de Europa.
A causa de las persecuciones religiosas, se sucedieron
con 400 años de intervalo, dos migraciones masivas:
hacia Asia por los Dardanelos y hacia África por
Gibraltar. Sería la primera la que tendría como
inspirador y conductor a Ram, conocido como Ram el
Celta, que significa "carnero" y que está representado
en el zodiaco por el signo de Aries. La prodigiosa
epopeya de Ram, está relatada en el Ramayana, extenso
poema hindú y también en el Zend Avesta, de Zoroastro.
Ram Sacerdote desde muy temprana edad en un pueblo donde
las sacerdotisas fueron cambiando hasta convertirse en
autenticas brujas combatió siempre esta situación desde
su perspectiva de Iniciado y, a al final, iría a dotar a
los celtas de los elementos clave para elaborar una
doctrina capaz de destruir las antiguos costumbres en
los que todavía se desenvolvía el druidismo en aquel
tiempo. Como Gran Iniciado Druida, Ram hizo grandes
prodigios e intentó introducir reformas que eran
necesarias en el druidismo. Por este motivo, fue
perseguido por los militares, quienes eran manipulados
por la clase sacerdotal, que estaba en manos de las
druidesas.
En vez de una guerra, Ram prefirió el exilio llevándose
con él a sus seguidores, una población estimada en tres
millones de seres humanos. Marchó en dirección hacia
Asia, conquistó las fronteras del Cáucaso alcanzando
Tartaria. Luego conquistó Persia a la que le dio con el
nombre de "IRAN", organizando su territorio un sistema
llamado sinarquía (orden establecido) opuesto a la
anarquía.
Ram era un genio de Luz, un Adepto enviado por el
Egregor del Verbo Creador. Introdujo la Sinarquia en
todo su imperio, que vivió en paz y justicia durante
casi 4000 años. La organización sinárquica estaba
dividida en tres consejos: los Grandes Iniciados,
guardianes de la pureza esotérica de las ciencias y de
las enseñanza formaban el primer Consejo, llamado "de
Dios". El Cuerpo de Iniciados Laicos, bajo cuyo mando
estaba la Justicia arbitral, tenía por nombre el de
"Consejo de los Dioses" y designaba a todos los que
debían de tener las más elevadas responsabilidades:
reyes y emperadores respondían ante este consejo. El
tercer grupo, era el Consejo de los Ancianos, que eran
los encargados de vigilar de la economía y la
administración territorial.
Una vez constituida esta organización, Ram, fiel a sus
criterios dejó su función de emperador consagrando el
primer Kusha de la India al que confirió el estandarte
del Carnero. Después fue elegido Soberano Pontífice
Universal por el Consejo de Dios, tomando para sí el
estandarte y nombre del Cordero (Lam). Fue entonces
cuando instituyó la religión del Verbo Creador, primera
religión conocida de la India. Sin embargo, este imperio
sinárquico del carnero se desmoronaría 3.000 años a.C.
con el cisma de Irshu que introdujo de la anarquía en
todos sus dominios.
Ram había enseñado el cultivo de la vid, organizó los
gremios y las profesiones, abolió la esclavitud y
castigó a los homicidas. Dio a la mujer un papel
importante como sacerdotisa del hogar, pues sabía que el
pórtico del Templo ha de sustentarse sobre dos columnas,
equiparando su importancia a la del hombre, tanto en lo
material como en los aspectos religioso y metafísico.
Estableció cuatro grandes fiestas al año que coincidían
con el cambio de estaciones.
La organización sinárquica de Ram se desmoronó por la
subversión anárquica, pero habia sido tan fuertemente
instaurada que mucho tiempo después surgieron
movimientos sinárquicos en distintos puntos del antiguo
imperio.
El movimiento abramida tiene su origen en Caldea en
tiempos de Semiramis quien se auto-llamaba "luz
espiritual de Ram". Los abramidas; reaccionaron contra
la política anárquica sin freno ni principios de la
Emperatriz.
Abram, que era el título( además del nombre) del jefe de
la Orden de los Dóricos de Caldea, se presentó ante
Melquisedec, Rey de Justicia según la sinarquía de Ram y
Pontífice de El-Helión. le fue entregado, junto con el
rito-oficio del Pan y el Vino, una iniciación superior y
una tarea sinárquica. Su nuevo título fue "Abraham" y su
tarea, al frente de sus 318 caldeos iniciados, fue el de
instaurar la sinarquía y mantenerla.
La Orden del Carnero, la Orden de los Abramidas, así
como la Orden de los Iniciados Mosaicos, que llevó a
cabo el éxodo, estaban sin lugar a dudas al servicio del
Verbo Creador. Eran Milicias del Verbo -dice Saint
Jacques-, como lo sería la Orden de los Hijos de la Luz
(esenios) y la de los Pobres Soldados de Cristo u Orden
del Temple.
Lug,
el pancéltico Dios Desconocido de los ligures
Juan G. Atienza, nos dice sobre Lug; que antes de
convertirse en divinidad importante de los pueblos
celtas, fue el Dios Desconocido de los ligures, un
pueblo que ha sufrido en su recuerdo la seguramente
torpe intervención de muchos historiadores, que llegaron
a la conclusión atolondrada de su radical inexistencia,
hasta el punto de que hoy los libros de Historia los
ignoran prácticamente. El error, de raíz racionalista
-dice Atienza-, consistió seguramente en el empeño de
adjudicar a los ligures una personalidad étnica, cuando,
con toda probabilidad, ese nombre designó no una raza,
sino una creencia, paralela a la que podría significar
calificar a toda una serie de pueblos como cristianos o
musulmanes, cuando en realidad el nombre que les une
llama a una forma de religión que nada tiene que ver con
características raciales.
Los ligures fueron, con toda
probabilidad, una gran amalgama de pueblos de la
antigüedad unidos por una creencia común que tenía como
fundamento la fe en la divinidad Lug. Y estos pueblos
surgieron en los lugares más variados, en las tierras
más dispares, dejando su huella reconocible, su única
huella, en las toponimias que en su día dedicaron a
aquel ser trascendente en el que centraban su creencia.
Así es como en la actualidad podemos encontrar el nombre
de Lug en infinidad de lugares que nunca fueron
considerados como ligures, como fue el caso de Egipto y
su ciudad sagrada de Luxor.
El Temple, seguramente con
conocimientos tradicionales adquiridos en Tierra Santa,
supo reconocer estos enclaves y fue en su búsqueda para
asentarse en ellos y, tal vez, para ahondar en lo que
quedaba de la antigua creencia a través de los ritos y
mitos de aquellos descendientes de una forma religiosa
profundamente larvada en la conciencia de los pueblos.
|