Fue uno
de los mejores alquimistas de todos los tiempos, pero se
desconocía la verdadera identidad de Fulcanelli. Nos
explica Nacho Ares en su artículo En busca del legado de
Fulcanelli- que era un sabio que consiguió interpretar
con éxito el significado de la alquimia y su
representación en las gigantescas catedrales góticas.
Todo parece indicar que Fulcanelli llegó a descubrir
algo sorprendente momentos antes de desparecer de
nuestro entorno, no sabemos si físicamente o sólo
socialmente. Su discípulo, Eugène Cansielet, defiende
que tras una transmutación en el laboratorio de la
Compañía del Gas de París en 1921, Fulcanelli le confió
las dos obras maestras El misterio de las catedrales y
Las moradas filosofales.
¿Debe relacionarse este
importante hallazgo con la legendaria piedra filosofal,
tal como han señalado algunos investigadores? -se
pregunta Ares-. Quizás, su repentina desaparición pudo
estar directamente relacionada con este hecho.
Parece ser que Fulcanelli anunció con una precisión
pasmosa los peligros que traería la utilización de la
energía nuclear. En 1946, una vez acabada la Segunda
Guerra Mundial, tras la liberación de Francia, los
servicios secretos de los Estados Unidos conocieron este
precedente. En un intento por contactar con el
misterioso profeta y así conocer todos los secretos del
átomo, los americanos persiguieron con ahínco, aunque
sin éxito, la última pista dejada por Fulcanelli, pero
este habia desaparecido hacia ya una década.
Se entiende por piedra filosofal a la fórmula mágica que
convertiría el plomo en oro no. Según Fulcanelli- no es
la transmutación de los metales, sino la del propio
experimentador".
Asegura Ares-. Nuestra visión sobre la alquimia medieval
se transformaría radicalmente si empleáramos, por
ejemplo, El misterio de las catedrales como una especie
de libro-guía De Notre-Dame de París. Impregnados de la
propia esencia del texto, captaríamos rápidamente los
contenidos de la obra de Fulcanelli siguiendo las pistas
que nos ofrecen sus páginas. Desde el diseño de la
planta de las catedrales inspirada en la cruz ansada de
los egipcios, en donde la girola es el asa de este
instrumento, a la identificación de los metales con los
planetas, el libro de Fulcanelli está repleto de
simbolismos. Con ellos este alquimista del siglo XX
pretendía dar a entender que su ciencia era un lazo de
civilizaciones desaparecidas hace milenios; culturas que
aún hoy son ignoradas por los modernos arqueólogos.
Según él algunos de estos pueblos antiguos fueron
destruidos por el mal uso de la energía atómica; energía
que sus alquimistas ya conocían desde mucho antes de que
se redescubriera a mediados de nuestro siglo.
Ares nos dice que: Es mucho lo que se ha escrito sobre
la vida de este alquimista contemporáneo, si bien la
mayor parte de sus biografías están basadas en
testimonios bastante inciertos. Sumido en la más oscura
de las leyendas, nada seguro es lo que sabemos de los
orígenes, verdadero nombre y las circunstancias que
rodearon a su aparición y desaparición en el entorno
esotérico. La única persona que conoció con seguridad a
Fulcanelli, su discípulo y el hombre que divulgó los
manuscritos de El misterio de las catedrales y Las
moradas filosofales, Eugène Canseliet, siempre se negó a
desvelar la verdadera identidad de su maestro
Fulcanelli. Se a llegado a especular que Cansaliet era
el propio Fulcanelli pero esto jamás se llego a
comprobar.
Hay quien ha llegado a afirmar que Fulcanelli fue la
reencarnación del famoso alquimista del siglo XIV
Nicolás Flamel. Este fue el autor de una obra titulada
el Libro de las figuras jeroglíficas, texto por el que
Fulcanelli sentía una gran devoción. Llegó incluso a
considerarse como discípulo del propio Flamel.
Jacques Bergier, llegó a conocer al alquimista un día de
junio de 1937. La entrevista que mantuvo con él; fue
publicada en su ya clásico El retorno de los brujos,
escrito junto a Louis Pauwels. Aunque el personaje que
se hacía llamar Fulcanelli dominaba el mundo de la
alquimia, Bergier, nunca pudo asegurar al cien por cien
la autenticidad de aquel "Fulcanelli" ya que en aquel
entonces era demasiado joven.
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