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En el
siglo XI , un tiempo decididamente fértil en búsquedas
espirituales vivía un tal Michel Psellos, sabio ministro
del emperador Bizantino Isaac Conmeno, mucho antes de
que el sabio Psellos ejerciera como político tuvo la
ocasión de viajar mucho, realizando largas estancias por
el Valle del Nilo y en Oriente, también a lo largo de su
vida pasó tres años por los monasterios inaccesibles que
hay en el monte Atos, allí aprendió el hermetismo
especulativo y la alquimia.
Ya de regreso a la ciudad de Bizancio y siendo
distinguido con una funcion de carácter prestigioso
fundó una orden de carácter iniciático; la de los
Hermanos de Oriente. Esta Orden era una fraternidad de
constructores que obraban en la esfera de la
arquitectura y desarrollaron sobre una fuente cristiana
una filosofía fuertemente impregnada de la doctrina de
la antigua y prestigiosa escuela de Atenas.
Las fraternidades de estos hermanos constructores
sembraron con muestras de su bello arte todo el imperio
de Bizancio, desde las riberas del Bósforo hasta las del
Nilo. Los Templarios los acogieron entre ellos cuando
empezaron a construir sus castillos, villas fortificadas
e Iglesias en Tierra Santa. Su influencia esta tan
patente en las construcciones de Siria o Palestina que
es imposible que pueda pasar desapercibida.
Estaban organizados en tres grados:
- Discípulos.
- Adeptos.
- Maestros.
Hugo de Payens y Hugo de Champagne durante su primer
viaje a Oriente estuvieron un tiempo en la ciudad de
Constantinopla donde entraron en contacto con esta Orden
de los Hermanos de Oriente y sus dirigentes.
Fuente consultada: René Lachaud
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