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El problema que se
encontraron los Templarios era que la
adoración de una deidad pagana suponía
una herejía, por lo que se enfrentaban a
graves sanciones y penas en caso de ser
descubiertos.Esto obligó a los miembros
del Temple a ser muy ingeniosos.
Sabedores de que no podían equiparar a
Isis con la Virgen María, ya que no
podían existir dos vírgenes, decidieron
inventar la figura de "Nuestra Señora
de..." y adorar a la diosa egipcia bajo
la imagen de una "virgen negra",
apariencia que se ha mantenido hasta
nuestros días y cuyo culto, bajo
distintos "Nuestra Señora", se haya aún
vigente en muchos lugares de la
geografía europea, como la Notre Dame
de París. De esta forma, los Templarios
consiguieron llevar adelante su culto y
"meterle un gol por la escuadra" a la
Iglesia Católica, incapaz de descubrir
el sutil engaño. Esto, claro está, es lo
que dice la leyenda.Otra teoría dice que
las vírgenes negras fueron utilizadas
por el Temple para difundir el culto a
la Magdalena, que para ellos sería la
madre del linaje de Jesús. Este, por
tanto, habría tenido descendencia, y la
misión de la Orden sería encontrarla, ya
que para los Templarios, un descendiente
directo de Jesús de Nazaret, sería el
heredero real del trono de Jerusalén.
Los defensores de esta teoría argumentan
que los reyes merovíngeos eran los
descendientes sanguíneos de la pareja, y
que en los Evangelios se habla de los
hermanos de Jesús (Marcos, Mateo
13.55-56 y Lucas 8.19-21). Defienden que
el Jesús histórico no tuvo nada que ver
con el divino, y que al igual que tuvo
hermanos, también habría podido tener
hijos. Curiosamente, en los lugares
donde se encuentra una virgen negra
aparece una evocación a la María
Magdalena, a los hermanos de Jesús o a
santos que difícilmente encajarían en la
historia real, por lo que el enigma
sigue abierto. |