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LAS ORDENES
MILITARES - PRIMERA ENTREGA |
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En esta
entrega no solo publicaremos el índice de las ordenes
mas importantes, sino que iremos recorriendo una por una
comenzando por "LA ORDEN DE ALCÁNTARA" |
| Alcántara |
Calatrava |
San Lázaro |
Toison de
Oro |
| Malta |
San Jorge |
Santiago |
Santo
Sepulcro |
| La Estrella |
Rodas |
Aztecas |
Maestranzas |
| Montesa |
Teutónicos |
Temple |
Cruzadas
España |
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LA ORDEN
DE ALCÁNTARA |
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Cruz
flordelisada, de sinople |
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Ciertos caballeros de Salamanca recorrían las
riberas del río Duero, frontera del reino leones con
los musulmanes de Extremadura sobre el año 1.156,
buscando el lugar adecuado para alzar una fortaleza,
cuando fueron a dar con un viejo ermitaño, llamado
Amando, que había sido soldado participando en la
Cruzada que, en Tierra Santa, llevó a efecto el
conde Enrique de Borgoña. Dicho ermitaño había
levantado una sencilla ermita en aquellos parajes y
cuando los caballeros le propusieron sus proyectos,
los persuadió de levantar la fortaleza junto a la
ermita. La fama de aquellos caballeros a cuya cabeza
figuraba don Suero Fernández Barrientos se extendió
por aquellas tierras y fueron muchos los que
vinieron a aumentar el número de los guerreros que
constituían la guarnición de la nueva fortaleza. Por
consejo del ermitaño Amando, decidieron constituirse
en Orden Militar al estilo de las del Hospital y el
Temple. Un monje del Cister llamado don Ordoño les
aconsejó que tomaran su regla. |
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Ciertos caballeros de Salamanca recorrían las
riberas del río Duero, frontera del reino leones con
los musulmanes de Extremadura sobre el año 1.156,
buscando el lugar adecuado para alzar una fortaleza,
cuando fueron a dar con un viejo ermitaño, llamado
Amando, que había sido soldado participando en la
Cruzada que, en Tierra Santa, llevó a efecto el
conde Enrique de Borgoña. Dicho ermitaño había
levantado una sencilla ermita en aquellos parajes y
cuando los caballeros le propusieron sus proyectos,
los persuadió de levantar la fortaleza junto a la
ermita. La fama de aquellos caballeros a cuya cabeza
figuraba don Suero Fernández Barrientos se extendió
por aquellas tierras y fueron muchos los que
vinieron a aumentar el número de los guerreros que
constituían la guarnición de la nueva fortaleza. Por
consejo del ermitaño Amando, decidieron constituirse
en Orden Militar al estilo de las del Hospital y el
Temple. Un monje del Cister llamado don Ordoño les
aconsejó que tomaran su regla. |
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El fundador, don Suero, murió en combate,
sucediéndole en la gobernación de la Orden, con
título de prior, don Gómez Fernández, compañero en
la fundación. Por aquel tiempo, del rey Fernando II
de León, los habitantes de la población de Ciudad
Rodrigo, molestaban a los fronterizos de Portugal,
desmembrado ya, de hecho, de la corona leonesa. Su
rey Alfonso Enriquez envió una expedición a arrasar
la ciudad, confiando el mando de sus huestes al
príncipe don Sancho, que entró en tierras de León.
El prior de la Orden del Perero, al ver como el
invasor toma sus tierras, reune a los suyos y se
incorpora al Ejército del rey Fernando. Se traba la
batalla quedando este monarca vencedor y es entonces
cuando dirige sus armas contra los musulmanes de la
frontera meridional. Toma en combate las villas de
Santibáñez y Milana y cae sobre la de Alcántara, a
la que ocupa a su vuelta, y la ciudad de Cáceres que
da a guardar a los Caballeros de Santiago.
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La Orden de Perero, ayudó al rey Fernando en todas
sus empresas militares por lo que este monarca
declaró solemnemente que la tomaba bajo su
protección y amparo. Por si esto no bastara, el
Prior don Gómez se dirigió el Papa Alejandro III
dándole cuenta de su instituto aprobado por los
obispos de Salamanca y Ciudad Rodrigo y pidiendo en
su favor las gracias y prerrogativas que otras
análogas tenían concedidas, lo que otorgó el
Pontlfice a 29 de diciembre de 1.177, mediante la
oportuna Bula. Confirmó todo lo otorgado a la Orden
otra Bula, esta del Papa Lucio III, en 4 de abril de
1.183, apareciendo por primera vez en ella el nombre
de Maestre dado al jefe o prelado supremo de la
Orden. |
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Los años que siguen constituyen un continuo batallar
de la Orden al servicio de los monarcas cristianos
contra los árabes. |
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Reconquistada la villa de Alcántara, la Orden
decidió su traslado a aquel lugar. Pero, a partir de
aquel momento, comienza a denominarse de Perero y
Alcántara, prevaleciendo al final, este último
nombre. Adquiriendo cada vez mayor pujanza, no es de
extrañar que no pasara mucho tiempo sin que
estallaran las querellas entre Alcántara y el
Temple, llegando inclusive al choque armado entre
ambas Ordenes, y es que el continuo combatir habían
hecho de unos y otros unos hombres endurecidos en
cuerpo y alma por el ejercicio de las armas. Basta
un solo ejemplo: "Estando el Maestre de la Orden en
Ecija, se le presentó un moro pretendiendo hacerse
cristiano y ofreciendo en garantía el modo de tomar
el castillo de Pruna. Se aceptó su oferta y el nuevo
cristiano les mostró el punto por donde, con mayor
facilidad, podrían echar las escalas. Entraron en la
villa y pasaron a cuchillo a todos sus habitantes y
defensores quedando Pruna en adelante para el rey de
Castilla". |
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La Orden no sólo combatió a los moros, sino que
también se mezcló en la política de la época. Uno de
sus Maestres, don Gonzalo Martínez fue condenado a
muerte por traidor, por orden del rey Alfonso, y
degollado. Así vio Pedro Barrantes Maldonado a la
Orden de Alcántara: "La mayor parte de la gente de
Alcántara son caballeros, hijosdalgo y escuderos y
son pocos los labradores y gente común. Hay linajes,
la mayor parte de ellos, nobles, de limpias y
antiguas castas de las que ellos se jactan mucho. Es
gente muy política, muy cortesana en el habla y muy
apartados de tratos ilícitos. Muy comedidos y
atentos con los extranjeros en el arte militar".
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El declive de la Orden se inicia con los Reyes
Católicos. La Monarquía española estaba resuelta a
constituirse en unidad nacional y por tanto se hacía
preciso la incorporación de los maestrazgos a la
Corona. En 1.530, la Orden obtuvo del Papa Clemente
VI, la potestad plena para corregir, alterar,
limitar y reformar sus estatutos. En 1.540, el Papa
Paulo III concedió a los caballeros legos de
Alcántara relajación del voto absoluto de castidad y
libertad para disponer de sus bienes. |
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Cuando ya no fue necesario su esfuerzo guerrero, la
Orden de Alcántara se orientó por otros campos y así
estableció un colegio en la Universidad de Alcalá
que fue posteriormente trasladado a Salamanca por
acuerdo del capítulo celebrado en Madrid en el
1.552. |
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A partir del siglo XVII un cuerpo de Caballería del
Ejército, español despliega en su estandarte la cruz
de Alcántara. Fue creado en los Países Bajos por el
Maestre de Campo don Juan Francisco Nestien, con
ocasión de aumentar las fuerzas de caballería que
allí operaban, bajo el reinado de Felipe IV.
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Las acciones de este regimiento se basan en
numerosos hechos de armas, hasta culminar en la
guerra de la Independencia, donde el veterano tercio
de Alcántara luchó en Somosierra, Aranjuez Puente
del Madero, Vich, Figueras, Murviedro, Valls y
Valencia. |
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Esta es la Orden de Alcántara. Guerrera cuando tuvo
que serlo, porque así lo exigían los avatares
patrios. En su historia se encarna la historia
patria. |
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| LAS
ORDENES MILITARES - SEGUNDA ENTREGA |
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LA ORDEN
DE CALATRAVA |
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Cruz de Calatrava en gules con sus cuatro puntas
flordelisadas |
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Una vez que el rey Alfonso "el Emperador" libró la
Villa de Calatrava, tuvo a bien dar la mezquita
mayor al arzobispo de Toledo, a fin de que la
consagrase en iglesia, y encomendó la defensa de la
plaza, en 1.150, a los Caballeros Templarios. Eran
éstos por sus riquezas muy poderosos y por su
esfuerzo y arrojo muy temidos. Pero una vez muerto
el rey Alfonso, los musulmanes pusieron todo su
esfuerzo en la reconquista de Calatrava, y así Abad
el Múmen se aprestó para forzar la línea del
Guadiana. Tal potencia mostraron que Calatrava se
tuvo por pérdida y los Templarios rehusaron,
juzgando lo más prudente abandonarla. |
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Una vez que el rey Alfonso "el
Emperador" libró la Villa de Calatrava, tuvo a bien
dar la mezquita mayor al arzobispo de Toledo, a fin
de que la consagrase en iglesia, y encomendó la
defensa de la plaza, en 1.150, a los Caballeros
Templarios. Eran éstos por sus riquezas muy
poderosos y por su esfuerzo y arrojo muy temidos.
Pero una vez muerto el rey Alfonso, los musulmanes
pusieron todo su esfuerzo en la reconquista de
Calatrava, y así Abad el Múmen se aprestó para
forzar la línea del Guadiana. Tal potencia mostraron
que Calatrava se tuvo por pérdida y los Templarios
rehusaron, juzgando lo más prudente abandonarla.
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Por tanto la Orden del Temple devuelve la villa
fuerte de Calatrava al rey, don Sancho. La situación
se tornó gravísima., Si se perdía Calatrava, la
amenaza árabe se cernía sobre Toledo, y cuanto había
reconquistado, el rey Alfonso VII, iba camino de
perderse. El rey Sancho proclamó que Calatrava le
sería entregada en propiedad al que decidiera
defenderla, convocando un Consejo con sus nobles, en
el cual se hallaba don Raimundo, Abad de Santa María
de Fitero y un monje, llamado Diego Velásquez,
burgalés de la Bureva, hidalgo y noble, soldado del
rey Alfonso, y famoso por sus hazañas. A la vista
del silencio con que los nobles acogieron la
propuesta, el monje Velásquez, despertados sus
sentidos bélicos, sacó aparte al Abad Raimundo y le
instó, le rogó y acabó persuadiéndolo a que pidiera
Calatrava. Así lo hizo, lo que a muchos pareciera
temeridad o locura.
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En la villa de Almazán, el 1 de enero del año 1.158,
el rey don Sancho, hijo de Alfonso VII, firmó la
carta de donación perpetua de la Villa y fortaleza
de Calatrava a la Orden del Cister, representada por
el Abad don Raimundo, y a todos sus monjes, para que
la tuvieran para siempre jamás, y, con ayuda del
Monarca la defendieran de los enemigos de Cristo.
Confirmaron la donación el rey de Navarra, el
mayordomo del soberano, el Potestad de Castilla, el
Señor de Logroño, el Primado de las Españas, varios
condes, magnates y prelados, entre ellos el de
Sigüenza, Cerebruno, que pronto habría de ocupar la
toledana silla. Más tarde, don Sancho, donó a los
freires de Calatrava, llamándolos ya por este
nombre, el pago y aldea de Cirujales, en el término
de Toledo, en señal de gratitud por haber tomado la
defensa de Calatrava. Partieron el Abad don Raimundo
y su Capitán de Guerra, don Diego Velásquez,
seguidos de una inmensa multitud de la cual muchos
profesaban en la Orden Cisterciense. Los árabes, a
la vista de tal multitud, desistieron y Calatrava
pudo ser salvada. El Abad organizó un ejército de
más de veinte mil hombres que repartió por campos y
aldeas.
Constituida la orden, el mayor nervio de sus fuerzas
bélicas fue formado por numerosos caballeros que se
acomodaron a las costumbres del Cister tanto como lo
permitiese su oficio guerrero, uniendo la fatiga del
soldado con la abstinencia del cenobita, las
fervientes oraciones con el bravo empuje en la
pelea.
El promotor principal de la Orden de Calatrava, fue
Fray Diego Velásquez. Una vez muerto, la división
cundió, resistiéndose los caballeros a tener por
superior a un Abad y a vivir mezclados con los
monjes en vida contemplativa, por lo que decidieron
elegir un Maestre de la Orden. Los monjes se
retiraron a Ciruelos y los caballeros retuvieron a
Ocaña convirtiéndose en milicia para elegir su
caudillo. |
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Fue el primer Maestre de Calatrava don García según
consta en documentos del 1.164. Consiguió del Cister
y del Pontificado la primera regla y forma de vida
para la Orden de Calatrava. Muerto, le sucedió don
Fernando Escaza, cuya vida transcurrió en continuo
guerrear. Fueron sucediéndose los Maestres y la
Orden, convertida en formidable ejército, estuvo en
ayuda de los reyes cristianos. Al de Castilla le
acompañaron en la conquista de la ciudad de Cuenca.
Al de Aragón en la toma de la ciudad de Alcañiz.
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La pujanza de la Orden, sufrió un tremendo revés,
ante el arrojo del caudillo Almanzor, quien con
poderoso ejército tomó Calatrava, y sus defensores
fueron pasados a cuchillo. Con los últimos restos de
la Orden, el Maestre don Nuño Pérez atacó la
fortaleza de Salvatierra, convirtiéndola en casa de
la Orden en tanto no pudiera ser recobrada la villa
de Calatrava |
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Los Maestres se fueron sucediendo y convertida
nuevamente en pujante ejército, tomó parte en la
Batalla de las Navas de Tolosa donde su Maestre don
Ruy Díaz quedó tan malherido en un brazo que no pudo
volver a empuñar arma alguna. |
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En los años siguientes la Orden de Calatrava, fue
reconquistando diversas fortalezas y villas lo que
la hizo recobrar su antiguo esplendor, llegando su
dominio desde Almadén hasta Toledo, desde
Argamasilla de Alba hasta Sierra Morena.
Emprendida la conquista de Andalucía por los reyes
cristianos, los caballeros de la Orden formaron
siempre la vanguardia, aumentando su poderío con las
numerosas donaciones de villas y fortalezas. En la
villa de Salvatierra alzaron nuevo convento al que
bautizaron con el nombre de Calatrava, en recuerdo y
memoria al baluarte del Guadiana. En los años
siguientes, participan en las campañas de la
Reconquista como fuerza de choque, tomando parte en
la conquista de Baeza y el cerco y ocupación de
Córdoba.
A tanto llegó el poder de esta Orden Militar, que
los reyes entraron en recelo por lo que determinaron
que la elección de Maestres lo sería por designación
real.
En años posteriores, la Orden no sólo combate sin
tregua a los musulmanes sino que se enfrenta a
divisiones internas. Una muestra del favor que los
Pontífices otorgaban a esta Orden lo prueba el hecho
de que, disuelta la de los Templarios, todos los
bienes que estos poseían le fueron entregados a
Calatrava.
Desde su origen, doscientos años atrás, los
caballeros calatravos debajo de la túnica y como
ahíto de religión, llevaban un escapulario. El
Maestre don Gonzalo Núñez creyó que aquello no
diferenciaba bastante a los caballeros de los
seglares y obtuvo del pontífice Benedicto XIII que
en su lugar ostentaran una cruz colocada sobre las
vestiduras, insignia que se pusieron todos por
primera vez el día de los Santos del año 1.397.
La orden de Calatrava fue poderosa en tierras,
villas, fortalezas, así como por el número de sus
vasallos en sus posesiones esparcidas por toda
España. En no pocas ocasiones intervino en la
política nacional inclinándose según conviniera a
sus intereses. Tal poder tenía, que hasta los Reyes
Católicos para aplacar la sed de riquezas del
comendador Fernán Gómez de Guzmán, desmembraron de
la Corona la aldea de Fuenteovejuna, en Córdoba,
para entregársela. Lo que sucedió, ya se sabe; que
el pueblo entero, harto de soportar sus abusos,
acabó ahorcándolo.
Pero los Reyes Católicos no eran soberanos capaces
de soportar otro poder que no fuera el emanado de la
corona por lo que, siendo Maestre de la Orden don
García López de Padilla, determinaron que había
llegado la hora de dar fin a la Orden de Calatrava,
de modo que la misma quedaba incorporada a la Corona
tan pronto como muriera su Maestre. Vino así a ser
don García López el último y es curioso señalar que
el primero fue un García.
De esta manera, la sabia política de don Fernando y
doña Isabel que hizo bajar de sus castillos a los
señores feudales para someterles a su tutela, sacó a
la corona Real de la vergonzosa servidumbre en que
todos la mantenían, no siendo los que menos los
Maestres de la Orden de Calatrava cuyo poder,
ejércitos y riquezas les llevaban a estimarse
soberanos independientes y rivales del único y
verdadero jefe de la nación.
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| LAS
ORDENES MILITARES - TERCERA ENTREGA |
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LA ORDEN
DE SAN LAZARO |
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Cruz de
Malta resarcetada de oro cargada de un escudo de
plata anagramado; estrecho en el jefe, una cruz con
los brazos de sinople y gules. |
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Siglos antes de llevarse a efecto las Cruzadas, ya
existían en Tierra Santa instituciones caritativas
que cuidaban de la asistencia a los peregrinos que
acudían a visitar los lugares testigos de la Pasión
de Jesucristo. Desde la toma de Jerusalén el año
1.099, resultado de la Primera Cruzada encabezada
por Godofredo de Bouillón, los monjes de San Lázaro,
ocupados con anterioridad en el cuidado de los
leprosos, se apresuraron a ofrecer sus servicios. Es
sumamente curioso señalar que los Lazaristas acogían
a cualquier caballero de otra Orden que contrajera
la lepra y, siempre que guardara su Regla, era bien
recibido entre ellos. Algunos caballeros cruzados
tomaron el papel de los monjes anteriores y parece
ser que desde 1.115 formaron una comunidad
independiente entre las Ordenes orientales, tomando
la Regla de San Agustín. |
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A este respecto, puede citarse una bula de Pascual
II, confirmando la Regla y otra en 1.255 del Papa
Alejandro IV, quien, dos años antes, los había
puesto bajo la protección de la Santa Sede. En tanto
esto sucedía, los Caballeros de San Lázaro tomaban
parte en una desdichada batalla, la de Gazza, el 18
de octubre de 1.244, en la que perecieron todos
ellos. Ni uno solo sobrevivió a tal combate. |
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Otros, de la misma Orden, lucharon también bajo San
Luis, junto con los Templarios, los Hospitalarios y
los Teutónicos, en otra desastrosa batalla, la de
Mansourach (1.250) y también formaron parte de las
Cruzadas de San Luis y en las expediciones a Siria
(1.250 a 1.254). La fortaleza de San Juan de Acre,
en poder de los cristianos desde la I Cruzada, fue
asediada por los soldados del Sultán de El Cairo.
Los Maestres de las Ordenes del Temple y de San
Lázaro estaban al mando de los defensores. Ambos
jefes perecieron en la batalla y después de una
heróica resistencia, San Juan de Acre tomó a poder
de los musulmanes en 1.291. Y con este hecho quedó
determinada la caída de todo el reino latino de
Jerusalén. Antes de que esto sucediera, la Orden de
San Lázaro reconocida por varios Pontífices, entre
ellos Inocencio IV y Paulo V, tuvo en Palestina
grandes posesiones, pero cuando el sultán Saladino
ocupó Jerusalén, dió un año de plazo a las Ordenes
Hospitalarias para abandonar la ciudad.
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El rey de Francia Luis VII que por penitencia había
emprendido la Segunda Cruzada al volver a su país,
en el año 1.149 llevó con él a doce hermanos de San
Lázaro y en 1.154, hizo donación a la Orden del
castillo de Boigny, para que la misma estableciera
su encomienda general, extendiéndose la Orden por
numerosas ciudades de Francia. Por su parte, cierto
noble inglés, que admiraba a la Orden, introdujo en
Inglaterra a los lazaristas, que fijaron su
domiciliación en la ciudad de Burton. |
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Todo esto provocó un gran cambio en la Orden porque,
protegida por los reyes, llegó un momento en que fue
más poderosa en Europa de lo que había sido en Asia.
Pero volvamos a su aspecto militar: después de la
caída de SanJuan de Acre, los lazaristas que
sobrevivieron fueron a refugiarse a la isla de
Chipre. Otros se establecieron en Sicilia, en Cápua,
lugar del que fueron extendiéndose por toda Italia.
La rama francesa de Boigny y la italiana de Cápua
fueron las más importantes, pero esto no fue óbice
para que fundaran prioratos y encomiendas, aparte de
la de Burton, en Hungría, Flandes y otros países de
Europa. |
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En 1.490, el Papa Inocencio VIII decidió unir la
Orden de San Lázaro a la de San Juan de Jerusalén,
pero la rama francesa continuó autónoma, ante lo
cual el Papa León X anuló la unificación ordenada
por su predecesor. Por su parte, el rey de Francia
Enrique IV, unió a la Orden de San Lázaro la del
Carmelo, en vista de que esta última languidecía y
era conveniente su unificación con otra más
poderosa. |
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La Orden de San Lázaro no desatendía, ni muchísimo
menos, sus obligaciones militares ni su lucha contra
el poder turco. En el siglo XVII armó una flota para
combatir contra los corsarios y piratas, eligiendo
el puerto y ciudad de Saint Maló como centro de sus
operaciones marítimas. La Orden llegó a reunir hasta
diez fragatas y luchó valerosamente defendiendo la
seguridad de las costas francesas. |
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En este mismo siglo, el XVII, el
Papa Gregorio XIII dictó una bula por la que mandaba
incorporar la Orden de San Lázaro a la de San
Mauricio, formándose así la llamada Orden de San
Mauricio y San Lázaro, y que fue una de las más
distinguidas de Italia. Ocurrió algo semejante a la
ocasión anterior, cuando otro Papa trató de
incorporarla a la de San Juan de Jerusalén. El
Priorato de Sicilia acató la bula pontificia, pero
no ocurrió lo mismo con el Gran Maestre de los
Lazaristas de Boigny que, con varios prioratos y
encomiendas, continuaron su vida independiente.
Entre los grandes Maestres del siglo XV, cabe citar
a Francisco de Borbón, los marqueses de Nerestang,
de Luvois, de Dangeau, el Duque de Berry, después
Luis XVI y luego el Conde Provenza, más tarde rey
con el título de Luis XVIII. Como Caballeros de la
Orden de San Lázaro en otros países, pueden citarse
a los Zares de Rusia, Pablo I y Alejandro I y al
Archiduque Leopoldo de Austria. El rey Luis XVIII de
Francia y más tarde Carlos X, se declararon
protectores de esta Orden. |
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En Francia había tres importantes Ordenes, muy
antiguas: La del Espíritu Santo, la de San Luis y la
de San Miguel. Pues bien, junto a ellas figuraba la
de los Lazaristas. Estas eran exigencias que imponía
el ingreso a la Orden de San Lázaro: Nueve grados de
nobleza, sin principio conocido, o remontándose a
fecha incierta. |
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Pasados los tiempos guerreros, la Orden de San
Lázaro, permaneció, no extinguiéndose como algunas
otras. Actualmente se halla representada en Francia,
Alemania, Italia, Holanda, Suiza, Portugal y,
naturalmente, en España. Con fecha 26 de junio de
1.935 registró la Orden sus Estatutos en España. El
9 de mayo de 1.940 fue reconocida con carácter
oficial y declarada de utilidad pública en todo el
territorio nacional, por orden que se publicó en el
Boletín Oficial del Estado el 10 del mismo mes.
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Su reglamento de la lucha contra la lepra, aprobado
por Decreto de 8 de marzo de 1.946, concede y asigna
a la Orden Militar y Hospitalaria de San Lázaro de
Jerusalén, importantes misiones. Los componentes de
esta Orden se dividen en dos grupos: Los miembros y
los afiliados. Sólo los primeros y aun entre estos,
los Caballeros de Justicia, pueden asistir a los
Capítulos de sus respectivos Prioratos. Aparte de
los de Justicia hay los de Devoción. Todos pueden
ser caballeros, damas o eclesiásticos, pero es
absolutamente preciso profesar la religión católica.
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Los miembros, Caballeros de
Justicia, están obligados a probar de manera
indubitable, la legitimidad de sus ascendientes
hasta el segundo grado civil inclusive, la nobleza
de cien años de dos de sus apellidos, uno de los
cuales siempre será el primero por la línea paterna
y el otro, bien el segundo de la citada línea, o el
primero de la materna; esto queda a elección del
pretendiente al ingreso. Los Caballeros de Justicia,
usan como distintivo una cruz octogonal verde,
bordada sobre el frac o el uniforme, así como en sus
mantos capitulares. Las categorías son: Gran Collar,
Gran Cruz, Comendador y Caballero. Sólo los
miembros, no así los afiliados, están autorizados a
usar el uniforme de la Orden, de paño azul oscuro,
con cuello y bocamangas blancas, charreteras y
pantalón galoneado. Sable o espadín, depende de los
actos. Sombrero apuntado y botas de charol. La Orden
está regida por el Gran Maestre que lo es con
carácter vitalicio y queda autorizado a nombrar un
coadjutor. También existe un Consejo Supremo
Consultivo que orienta al Gran Maestre en aquellas
materias en que se solicita su parecer. Los
afiliados, aquellos que practican pruebas de nobleza
son denominados como "nobles de mérito" y los
dispensados de ellas son considerados únicamente
como "de mérito". Tanto los primeros como los
segundos pueden tener los mismos grados que los
miembros, pero no llevan la cruz bordada. Para
estos, existe la cruz denominada de "Mérito",
dividida en cuatro categorías, así como medallas,
concedidas por relevantes servicios |
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