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César
Muñoz Acebes
Washington, 6 abr (EFE).- Judas
no fue el traidor que vendió a
Jesús por unas monedas, sino el
discípulo privilegiado al que
encarga la misión más difícil,
sacrificarlo, según un documento
llamado el "Evangelio de Judas",
cuya autenticidad se anunció
hoy.
Se trata de un papiro de 26
páginas que fue encontrado en
Egipto en 1978 y que ha rodado
desde entonces por los círculos
de anticuarios, pero cuyo
contenido y edad se desconocían.
Hoy, la organización National
Geographic dio a conocer los
resultados de su restauración y
traducción.
Los análisis de carbono 14, la
tinta, el estilo de escritura y
el contenido han hecho llegar a
la conclusión de que se trata de
un texto escrito alrededor del
año 300.
El códice contiene la única
copia del "Evangelio de Judas",
en una traducción al copto del
original en griego.
Por ello, Terry Garcia,
vicepresidente ejecutivo de
National Geographic, lo calificó
en una rueda de prensa como uno
de los tres textos antiguos más
importantes descubiertos en el
último siglo, junto con los
manuscritos del Mar Muerto y los
de Nag Hammadi (Egipto).
Se conocía de la existencia del
"Evangelio de Judas" por una
referencia hecha por el obispo
Irineo de Lyon en el año 180 en
su tratado "Contra la herejía".
Pero hasta ahora nadie sabía lo
que decía. Su mensaje transforma
totalmente la figura de Judas
Iscariote, que es el prototipo
de la traición y la mentira en
la Cristiandad.
El libro comienza así: "El
relato secreto de la revelación
que Jesús hizo en conversaciones
con Judas Iscariote durante una
semana antes de que celebrasen
la Pascua".
En él se pinta a Judas como "el
único discípulo que conoce la
identidad verdadera de Jesús",
según George Wurst, profesor de
la Universidad de Augsburg, en
Alemania.
No lo traicionó, "sino sólo hizo
lo que Jesús le pidió", afirmó
Craig Evans, profesor de Nuevo
Testamento de Acadia Divinity
College, en Canadá. Así, Jesús
dice a Judas en el libro: "Tú
superarás a todos ellos. Tú
sacrificarás al hombre que me
recubre".
El texto se encuadra en la
tradición de los cristianos
gnósticos, que enfatizaban la
importancia del conocimiento:
gnosis, en griego.
No se trata del concepto actual
de conocimiento, sino de un
conocimiento espiritual, de lo
divino dentro del ser humano,
que permite a la esencia de la
persona escapar de la prisión
del cuerpo y elevarse al espacio
celestial.
Por ello, Judas, al entregar a
Jesús a la muerte, facilita su
salida del cuerpo y la
liberación de la divinidad que
llevaba dentro, según explicó
Wurst.
No es la primera vez que se ha
lanzado la hipótesis de que
Judas actuó por indicación de su
maestro al venderlo con un beso,
como refleja la película "La
última tentación de Cristo".
Sin embargo, se trata del primer
documento antiguo que defiende
esta visión.
¿Es plausible lo que dice? Evans
recuerda que en dos ocasiones
Jesús pidió cosas en privado a
dos de sus discípulos, según el
Nuevo Testamento, y se pregunta
si su entrega a las autoridades
judías por parte de Judas no
sería una tercera.
"Es posible que el Evangelio de
Judas fuera preservado en la
memoria y que los otros
discípulos no lo supieran",
dijo.
Elaine Pagels, profesora de la
Universidad de Princeton (EEUU),
destaca que los cuatro
Evangelios aceptados por el
canon cristiano relatan los
actos públicos de Jesús, pero no
conversaciones privadas.
Sin embargo, no es de esperar
que se lea el Evangelio de Judas
desde el púlpito en la Semana
Santa.
El padre Donald Senior,
presidente de la Unión Católica
de Teología de EEUU, dijo que
este texto no se ancla en
ninguna tradición histórica.
A su juicio, usa los personajes
de los libros canónicos, pero
"es una expresión de una
teología específica", la
gnóstica, en su concepción del
cuerpo humano y la creación, que
son muy diferentes a la de los
Evangelios aceptados por la
Iglesia Católica.
Quién lo escribió es otro
misterio. En ningún lugar se
dice que fuera Judas, pero eso
no debería hacer dudar de su
veracidad, pues la autoría de
los Evangelios del Nuevo
Testamento tampoco está
asegurada.
"La mayoría de los textos son
escritos en nombre de alguien
más famoso", como lo es un
discípulo de Jesús, según Marvin
Meyer, profesor de la
Universidad Chapman, en
California.
Pocos hay tan famosos como
Judas. EFE |